Economía
11/09/2026 18:46
Un análisis detallado sobre la disparidad en la creación de trabajo registrado y el impacto de la inversión privada
La situación del mercado laboral en Argentina muestra contrastes que resultan alarmantes cuando se analizan las cifras oficiales de empleo registrado. Recientemente, un informe detallado ha puesto de manifiesto una disparidad estructural que divide al país: la Ciudad de Buenos Aires cuenta con 14 veces más empleados asalariados en el sector privado en blanco que la provincia de Formosa. Esta diferencia abismal no es un dato menor, sino que refleja la incapacidad de diversos territorios nacionales para generar las condiciones necesarias que permitan el nacimiento de nuevas empresas privadas y la atracción de capitales productivos.
La escasez de un sector privado dinámico en gran parte del interior del país ha forzado a muchos gobernadores a sostener sus economías locales a través del empleo público, convirtiéndolo en el principal refugio ante la falta de alternativas. Mientras que distritos como Neuquén han logrado un crecimiento exponencial gracias al desarrollo energético de Vaca Muerta, alcanzando una cifra de 217 asalariados privados por cada 1000 habitantes, otras provincias se mantienen en niveles críticos de desarrollo. Según los datos procesados por la Fundación Pensar, la Ciudad de Buenos Aires lidera cómodamente el ranking nacional con 485 empleados formales en el sector privado por cada millar de ciudadanos.
En el otro extremo de la tabla, las cifras revelan una realidad de postergación que afecta a millones de argentinos que no encuentran oportunidades de calidad en sus lugares de origen:
Esta brecha de stock laboral se traduce en una menor movilidad social y en una dependencia estructural de los recursos del Estado. El informe subraya que la disparidad es tan profunda que incluso las provincias con mejor desempeño histórico están teniendo dificultades para mantener sus niveles de crecimiento previos, lo que agrava la situación general del país en términos de competitividad global.
El análisis de la dinámica actual del empleo tampoco ofrece señales de optimismo para el corto plazo. De acuerdo con los datos suministrados por el Sistema Previsional Argentino (SIPA), el trabajo de calidad en la Argentina lleva 13 meses consecutivos sin mostrar crecimiento. Este fenómeno de estancamiento afecta a la gran mayoría de las jurisdicciones, dejando en evidencia la profundidad de la crisis económica y la falta de incentivos para la contratación.
En el periodo comprendido entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, solo tres provincias lograron generar nuevos puestos de trabajo en el sector privado registrado: Neuquén, Río Negro y San Juan. El resto de las provincias argentinas ha experimentado una contracción o, en el mejor de los casos, un mantenimiento precario de su nómina salarial. Para revertir esta tendencia, es imperativo implementar reformas estructurales que garanticen la seguridad jurídica y fomenten una verdadera descentralización de la inversión privada, permitiendo que provincias como Formosa o Santiago del Estero dejen de depender casi exclusivamente de las transferencias estatales y el empleo público.