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12/09/2026 00:01

Santiago Tejedor y el desafío de preservar el periodismo humano frente a la inteligencia artificial

El catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona reflexiona sobre el futuro de la profesión y la formación ética

Santiago Tejedor y el desafío de preservar el periodismo humano frente a la inteligencia artificial

En un entorno digital que parece dominado por la omnipresencia de la inteligencia artificial, los algoritmos de recomendación y la constante transformación de las plataformas de comunicación, el catedrático Santiago Tejedor nos invita a realizar una pausa necesaria. Según su visión, el periodismo contemporáneo corre el riesgo de perder su esencia si se limita a una formación meramente instrumental o tecnológica. En lugar de formar profesionales que actúen como simples operadores tecnológicos, el sistema educativo y las redacciones deben enfocarse en recuperar las habilidades humanas que definen al periodista como un observador crítico de la realidad social y política.

El periodismo como una capacidad humana insustituible

Tejedor, quien desempeña su labor docente en la Universitat Autònoma de Barcelona, sostiene con firmeza que el error fundamental de la industria en los últimos años ha sido reducir la construcción del conocimiento a un enfoque puramente técnico. Las herramientas, por su propia naturaleza, son efímeras: las redes sociales pueden desaparecer y los modelos de negocio pueden fracasar en cuestión de meses. Sin embargo, lo que permanece inalterable es la necesidad de profesionales con criterio propio capaces de realizar tareas fundamentales:

  • Observar y escuchar profundamente los fenómenos sociales para detectar lo que otros ignoran.
  • Formular buenas preguntas que desafíen el poder establecido y busquen la verdad.
  • Verificar la información de manera rigurosa en un mar de noticias falsas y desinformación digital.
  • Interpretar contextos complejos para que el ciudadano común pueda entender su entorno de manera clara.
  • Conectar datos aparentemente inconexos para revelar historias que generen un impacto real en la sociedad.

Por encima de estas competencias técnicas, el experto destaca la importancia vital de cultivar una voz propia. En un mundo saturado de contenidos genéricos y automáticos producidos por máquinas, la mirada personal y el compromiso ético de un ser humano que cuenta el mundo desde su propia perspectiva se convierten en el mayor valor diferencial. No se trata solo de transmitir datos, sino de dotarlos de significado y relevancia para la vida de las personas.

La inteligencia artificial como aliada estratégica y ética

Respecto al avance imparable de la inteligencia artificial en las redacciones modernas, Santiago Tejedor propone un enfoque pragmático pero sumamente vigilante. Considera que la tecnología debe ser entendida exclusivamente como una aliada capaz de optimizar procesos mecánicos y tediosos, permitiendo que el periodista dedique más tiempo a las tareas de mayor valor añadido, como la investigación y el análisis profundo. No obstante, este uso debe estar regido por principios innegociables de transparencia y ética profesional hacia la audiencia.

A medida que la inteligencia artificial gane terreno en diferentes fases del proceso informativo, como la detección de patrones de datos masivos o la traducción de documentos complejos, la responsabilidad última sobre lo que se publica nunca debe ser delegada a un sistema automatizado. El criterio humano, la sensibilidad ante el sufrimiento ajeno y la responsabilidad civil son componentes que la tecnología no podrá replicar con fidelidad. Este desafío no solo atañe a los medios, sino que interpela a las universidades, que deben formar profesionales críticos capaces de liderar la integración tecnológica sin perder el norte ético de la profesión periodística.

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