Campo
11/09/2026 20:08
Los especialistas advierten sobre un 75% de probabilidad de lluvias extremas y riesgos para la campaña agrícola
El escenario climático para la campaña agrícola 2026/27 en Argentina enfrenta un desafío sin precedentes. Según los últimos informes meteorológicos, el fenómeno conocido como El Niño está ganando una fuerza inusual, con proyecciones que sugieren que podría alcanzar niveles de intensidad no vistos desde mediados del siglo pasado. Esta situación ha encendido las alarmas entre los productores agropecuarios y los especialistas del sector, quienes ven una combinación de oportunidades productivas y amenazas logísticas severas para los próximos meses.
Un informe detallado elaborado por Aprilis Soluciones Meteorológicas para la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA) destaca que la probabilidad de que este fenómeno meteorológico alcance una categoría excepcional ha subido al 75%. En el reporte previo, esta probabilidad se ubicaba en el 69%, lo que demuestra una tendencia de fortalecimiento constante. El estudio se basa en datos del Centro de Predicción Climática de los Estados Unidos y se complementa con información de organismos locales como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el INTA.
El fortalecimiento de este fenómeno se observa en el acople directo entre el océano y la atmósfera. Para el trimestre comprendido entre octubre y diciembre, el índice RONI podría ser igual o superior a los +2,5 grados centígrados. Este valor es el que define técnicamente la posibilidad de una intensidad histórica. De concretarse estas previsiones, el sector agropecuario se enfrentaría a un régimen de lluvias significativamente superior al promedio histórico en la región pampeana y el litoral argentino.
A pesar de los riesgos, los especialistas señalan que la abundancia de agua podría potenciar los rindes en zonas con buen drenaje, permitiendo que la campaña gruesa alcance volúmenes de producción elevados si se realiza un manejo adecuado de los recursos. Sin embargo, la persistencia de la categoría de Niño muy fuerte hasta el trimestre noviembre-enero, con una probabilidad superior al 90%, obliga a los productores a mantener un monitoreo constante y planes de contingencia para evitar pérdidas económicas de magnitud ante un clima extremo.