Moda
05/09/2026 00:30
El legado imborrable de la fundadora de Ms. y su impacto en la comunicación con perspectiva de género
Gloria Steinem ha fallecido dejando un vacío inmenso en el activismo mundial, pero también un mapa detallado para las futuras generaciones de comunicadoras. Antes de su irrupción en la esfera pública de Estados Unidos, conceptos que hoy consideramos fundamentales como violencia doméstica o acoso sexual carecían de una terminología precisa en el debate masivo. Steinem no solo identificó estas problemáticas sistémicas, sino que tuvo la agudeza intelectual y periodística de ponerles nombre, permitiendo que las mujeres pudieran denunciar realidades que hasta entonces permanecían en la sombra del ámbito privado. Su labor fue crucial para despertar a una sociedad que parecía haber olvidado las luchas sufragistas de principios de siglo.
En el año 1972, Steinem lideró uno de los proyectos editoriales más ambiciosos y disruptivos de la historia reciente: la revista Ms.. Esta publicación nació con el objetivo de revolucionar el mercado de las revistas femeninas, tradicionalmente centradas en la moda superficial y el hogar. Bajo su dirección, el feminismo se convirtió en un tema de interés general, logrando que debates complejos sobre derechos civiles, autonomía corporal y equidad salarial llegaran a los quioscos de todo el país. Steinem entendió mejor que nadie que para ganar una batalla cultural era necesario ser atractiva y seductora para las masas, utilizando las herramientas del periodismo de calidad para movilizar conciencias.
El papel de Steinem como patrona de las periodistas feministas es indiscutible. En un contexto actual donde los movimientos reaccionarios intentan ganar terreno entre la juventud, recordar su estrategia comunicativa es más necesario que nunca. Gloria Steinem fue, y seguirá siendo, el oráculo de quienes entienden el periodismo como una herramienta de transformación social. Su capacidad para unir el activismo de base con la alta cultura editorial permitió que el feminismo no fuera una nota al pie, sino el titular principal. A pesar de las críticas que con el tiempo surgieron sobre ciertos olvidos en la interseccionalidad de aquellos años, su figura permanece como el pilar sobre el cual se construyó la crítica de género moderna. Steinem nos enseñó que escribir es un acto político y que la palabra es el arma más poderosa para derribar los muros de la desigualdad. Su adiós marca el fin de una era, pero su influencia persiste en cada cronista que hoy levanta la voz contra la injusticia.