Campo
04/09/2026 07:00
La eficiencia y la tecnología de vanguardia se posicionan como los pilares de la competitividad en Mendoza
La olivicultura moderna atraviesa un cambio de paradigma donde la eficiencia ya no es una opción, sino el único camino viable hacia la competitividad en los mercados globales. En la provincia de Mendoza, la producción agroindustrial, íntimamente ligada a la riqueza de su suelo y a la gestión estratégica de los recursos hídricos, vive hoy una transformación profunda. Producir a gran escala en zonas áridas requiere de una visión que combine la nobleza de la naturaleza con la precisión de la innovación tecnológica y la optimización de procesos.
Un claro ejemplo de este avance se observa en una finca de 850 hectáreas ubicada en la localidad de Rivadavia, donde 630 hectáreas ya se encuentran en plena producción. La reciente campaña consolidó un volumen excepcional de aceitunas cosechadas, demostrando la madurez de un modelo de gestión basado en datos. Los rendimientos de aceite alcanzaron un 17%, superando con creces el piso histórico que suele oscilar entre el 14% y el 15%. Este incremento en el rinde no es casualidad, sino el resultado de un manejo agronómico de precisión que abarca desde la fertilización hasta el momento exacto de la recolección.
Sin embargo, el verdadero avance radica en la incorporación de maquinaria de última generación. La utilización de cosechadoras con tolvas de 5000 litros ha permitido reducir drásticamente las paradas de descarga, permitiendo velocidades de recolección de hasta 5,5 km/h sobre setos densos. Este salto tecnológico se traduce en una mejora operativa del 20% al 30% en los tiempos de campaña por hectárea, lo cual es vital para procesar el fruto en su punto óptimo de madurez y garantizar un aceite de oliva virgen extra de calidad superior.
Este proceso de modernización también impacta en otros sectores de la agroindustria. Mientras en el Senado avanza la discusión sobre un nuevo régimen para los biocombustibles que busca elevar los cortes y abrir el mercado a la competencia, la industria del olivo se posiciona como un referente de lo que la inversión privada y la tecnificación pueden lograr. La demanda global de aceites de alta calidad sigue en aumento, y Mendoza tiene la oportunidad de consolidarse como un proveedor estratégico si continúa por esta senda de profesionalización y respeto por el ecosistema cuyano.