Ciencia

31/08/2026 12:16

La sonda BepiColombo inicia su fase final de aproximación al planeta Mercurio

Tras ocho años de viaje por el sistema solar interior la misión de la ESA y JAXA se prepara para orbitar el planeta más cercano al Sol

La sonda BepiColombo inicia su fase final de aproximación al planeta Mercurio

Llegar a Mercurio representa uno de los mayores desafíos logísticos de la astrofísica moderna. A diferencia de Marte, donde las misiones pueden aterrizar en menos de un año, alcanzar el planeta más cercano al Sol requiere una danza gravitatoria que se extiende por casi una década. La sonda BepiColombo, un proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), está entrando ahora en su etapa crucial tras ocho años de periplo por el vacío interior de nuestro sistema solar.

La complejidad de frenar hacia el Sol

El principal obstáculo para visitar Mercurio no es la distancia lineal, sino la velocidad. Al viajar hacia el centro del sistema solar, la inmensa gravedad del Sol acelera cualquier objeto de forma masiva. Para que la BepiColombo pueda entrar en órbita de forma segura, debe perder una cantidad enorme de energía cinética acumulada durante el trayecto. Esto se logra mediante una serie de maniobras de asistencia gravitatoria, utilizando la atracción de la Tierra, Venus y el propio Mercurio para frenar paulatinamente el artefacto.

Las características únicas de esta misión científica incluyen:

  • Escudos térmicos avanzados: La sonda debe soportar temperaturas superiores a los 450 grados centígrados sin que sus instrumentos fallen.
  • Configuración dual: La misión transporta dos orbitadores distintos que se separarán para estudiar diferentes aspectos del planeta.
  • Propulsión iónica: Un sistema de alta eficiencia para realizar ajustes precisos de trayectoria durante los años de viaje.

A diferencia de misiones como la sonda Curiosity, que llegó a Marte en apenas nueve meses en el año 2012, la BepiColombo ha necesitado múltiples sobrevuelos planetarios desde su lanzamiento original en octubre de 2018. Cada uno de estos encuentros ajusta la órbita de la nave para que, finalmente, pueda ser capturada por la débil gravedad de Mercurio sin ser consumida por el intenso calor solar o salir disparada accidentalmente hacia el espacio profundo.

Objetivos científicos en un entorno extremo

Una vez que la sonda comience su fase operativa final, los científicos esperan resolver misterios que han desconcertado a la comunidad astronómica durante décadas. Mercurio es un planeta de extremos geológicos: tiene un núcleo metálico desproporcionadamente grande y es el único planeta rocoso, además de la Tierra, que posee un campo magnético intrínseco. El estudio detallado de su geología y de su interacción con el viento solar proporcionará datos clave sobre cómo se formó inicialmente nuestro sistema solar.

El concepto del infierno de Mercurio no es solo una descripción poética del calor. Su proximidad extrema al astro rey genera un entorno de radiación y temperaturas que pone a prueba la resistencia de todos los materiales fabricados por el ser humano. La tecnología desarrollada para la misión BepiColombo permitirá no solo mapear la superficie con una resolución sin precedentes, sino también analizar la composición de los cráteres situados en las zonas de sombra perpetua, donde se sospecha que podría existir hielo de agua a pesar de la cercanía con el Sol.

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