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31/08/2026 00:30

Lanza Atelier, arquitectos: “El momento en el que acabas y entregas la obra es un verdadero ejercicio de generosidad”

La transformación de una ruina histórica en un hogar contemporáneo en Ciudad de México

Lanza Atelier, arquitectos: “El momento en el que acabas y entregas la obra es un verdadero ejercicio de generosidad”

En el vibrante tejido urbano de la Ciudad de México, donde la modernidad suele devorar el pasado, el estudio Lanza Atelier ha protagonizado una historia de rescate y visión artística. Isabel Abascal y Alessandro Arienzo, fundadores de la firma, se toparon con una estructura que otros habrían considerado un estorbo: una casa de adobe centenaria al borde del colapso. Lo que para muchos era una ruina lista para la demolición, para ellos representó un lienzo cargado de historia y materialidad. Este proyecto no solo es una vivienda, sino un manifiesto sobre cómo la arquitectura puede dialogar con el tiempo sin borrar sus cicatrices.

La filosofía de la generosidad en el diseño

Para Abascal y Arienzo, el acto de construir conlleva una responsabilidad intrínseca. Según explican los arquitectos, el momento de entregar una obra es un ejercicio de desprendimiento y generosidad hacia quien habitará el espacio. En este caso particular, la intervención consistió en consolidar los muros de tierra y piedra, respetando los estratos de vegetación que habían colonizado el techo. La casa se convirtió en un refugio donde el pasado convive con soluciones contemporáneas de luz y espacio. Lanza Atelier demuestra que la sostenibilidad más honesta reside en no destruir lo que ya posee un valor intrínseco, utilizando materiales que cuentan una historia sobre el lugar y sus orígenes.

El proceso de rehabilitación enfrentó retos significativos, pero también reveló tesoros ocultos en la estructura original:

  • Recuperación de materiales: Se utilizaron cantos rodados extraídos de antiguos cauces fluviales para reforzar los cimientos.
  • Integración de la naturaleza: El diseño permitió que la vegetación existente se convirtiera en parte activa de la fachada.
  • Espacios diáfanos: Se eliminaron divisiones innecesarias para permitir que la luz natural bañara los muros de adobe.
  • Respeto por la escala humana: Se priorizó el confort y la calidez táctil sobre la grandilocuencia estructural.

El trabajo de este dúo se caracteriza por una búsqueda constante de la esencia. Al evitar las cinco alturas de cemento que el mercado inmobiliario exigía para ese solar, los arquitectos hicieron una declaración política y estética. Decidieron vivir en el vacío, en el espacio recuperado, celebrando la imperfección. Esta casa en México no es solo un hogar para ellos, sino un ejemplo de cómo la arquitectura puede ser un puente entre la memoria y el futuro. La generosidad de la que hablan se refleja en cada detalle, desde la elección de las texturas hasta la forma en que la casa se abre al vecindario, aportando una armonía visual que contrasta con el caos metropolitano.

La obra de Lanza Atelier nos invita a reflexionar sobre el papel del arquitecto en la sociedad contemporánea. No se trata solo de crear objetos estéticos, sino de entender el contexto y los materiales como seres vivos. Al entregar la obra, los arquitectos ceden el control a la vida diaria, permitiendo que la casa siga evolucionando junto a sus habitantes, en un ciclo eterno de renovación y respeto por el entorno construido.

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