Policiales
28/08/2026 11:19
La oficial repelió el ataque de dos delincuentes en González Catán y logró herir a uno de los asaltantes
La inseguridad en el conurbano bonaerense sumó un nuevo capítulo violento este miércoles por la noche, cuando una oficial de policía que se encontraba fuera de servicio debió enfrentar a dos delincuentes armados. El episodio tuvo lugar en una estación de servicio ubicada en González Catán, partido de La Matanza, una zona que ha registrado un incremento notable de hechos bajo la modalidad de motochorros en los últimos meses.
La mujer, perteneciente a la Policía de la Ciudad, se encontraba cargando combustible en su vehículo particular cuando fue sorprendida por dos sujetos que se desplazaban en una moto de alta cilindrada. Sin mediar palabra, los asaltantes la amenazaron con armas de fuego con el claro objetivo de sustraerle sus pertenencias y, posiblemente, el automóvil. Ante la inminencia del peligro y tras identificarse como personal policial, se inició un intercambio de disparos que generó pánico entre los empleados y los demás clientes presentes en el playón de la estación.
A pesar del factor sorpresa, la oficial logró desenfundar su arma reglamentaria y repeler la agresión. Según testigos presenciales, se escucharon al menos seis detonaciones en pocos segundos. Uno de los proyectiles impactó en la zona abdominal de uno de los delincuentes, quien cayó al suelo de inmediato, mientras que su cómplice logró acelerar la motocicleta y escapar rápidamente del lugar, dejando a su compañero herido y abandonado a su suerte.
Tras el cese del fuego, la policía solicitó apoyo de inmediato a través del sistema de emergencias. El delincuente herido fue trasladado bajo custodia a un hospital cercano, donde fue intervenido quirúrgicamente y permanece internado en estado reservado. Por su parte, la oficial resultó físicamente ilesa, aunque fue asistida por el equipo de contención debido al estado de shock postraumático derivado de la situación límite vivida. La fiscalía de turno ha tomado intervención en el caso, ordenando el secuestro de las cámaras de seguridad del establecimiento para reconstruir minuciosamente la secuencia del ataque.
Este suceso reaviva el debate sobre la seguridad de los efectivos policiales cuando se encuentran de franco y la creciente violencia empleada por los delincuentes en el conurbano. La Matanza continúa siendo uno de los focos críticos donde los enfrentamientos armados entre fuerzas de seguridad y malvivientes se han vuelto una constante cotidiana. La oficial ha sido separada preventivamente de sus funciones operativas, un procedimiento estándar en estos casos, mientras se peritan las armas involucradas y se dictamina la legalidad total de su accionar en defensa propia.