Familia

13/04/2026 00:30

Lola Llatas analiza la necesidad de observar a la infancia a través de su literatura

La autora valenciana reflexiona sobre el desarraigo y el crecimiento tras ganar el Premio Ala Delta

Lola Llatas analiza la necesidad de observar a la infancia a través de su literatura

La escritora valenciana Lola Llatas ha dedicado gran parte de su carrera a explorar las emociones humanas a través de la literatura infantil y juvenil. Con 49 años y una trayectoria vital marcada por el movimiento constante, Llatas se ha consolidado como una voz imprescindible para entender los retos de la crianza en un mundo globalizado. Su vida ha sido un constante ejercicio de adaptación, residiendo en lugares tan dispares como el desierto de Australia, la India, Londres y, más recientemente, Arabia. Estas vivencias han moldeado una sensibilidad especial para detectar las necesidades de los más pequeños, a menudo invisibilizadas por el ritmo frenético de los adultos.

Su reciente regreso a España, motivado en parte por la inestabilidad en Oriente Próximo, ha coincidido con el reconocimiento a su obra El jardín de los balones perdidos, galardonada con el prestigioso Premio Ala Delta 2026. En esta novela, la autora vuelca su experiencia personal sobre las mudanzas y el sentimiento de pérdida que conlleva abandonar un hogar para empezar de cero. Durante una entrevista en el madrileño barrio de Lavapiés, Llatas enfatiza que el acto de observar es la herramienta más poderosa que tienen los padres y educadores para conectar con los niños.

El arte de escuchar lo que los niños no dicen con palabras

Para Lola Llatas, observar no es simplemente mirar, sino prestar atención a los silencios, a los cambios de comportamiento y a las pequeñas señales de malestar o alegría que los niños emiten. En un contexto de crisis o cambio, como el que ella misma ha vivido recientemente junto a su familia, la observación se vuelve crucial para garantizar la estabilidad emocional de los menores. Los niños tienen sus propios mecanismos para procesar el entorno, y a menudo sus preocupaciones no coinciden con las de los adultos.

  • El valor del arraigo: La autora destaca cómo los objetos cotidianos, como un balón perdido, simbolizan la conexión emocional con un lugar.
  • La capacidad de adaptación: A pesar de la dureza de los traslados, Llatas defiende la asombrosa plasticidad cerebral y emocional de la infancia.
  • La literatura como refugio: Sus libros buscan ser un espejo donde los lectores jóvenes puedan encontrar consuelo y comprensión.
  • La importancia de la pausa: Propone detener el ritmo diario para dedicar tiempo de calidad a la escucha activa.

La obra de Llatas no solo es una invitación a la lectura, sino un llamado a la reflexión sobre cómo tratamos la vulnerabilidad infantil. Al ganar el Premio Ala Delta, la escritora reafirma su compromiso con una narrativa que no subestima al lector joven, sino que lo acompaña en sus miedos y descubrimientos. La lección que nos deja es clara: para entender lo que los niños necesitan, primero debemos estar dispuestos a ver el mundo a través de sus ojos. Solo a través de esa observación consciente podremos construir un puente sólido de confianza que les permita crecer con seguridad, sin importar en qué parte del mapa se encuentren.

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