Economía
24/08/2026 20:19
Un estudio detallado revela que el incumplimiento financiero afecta mayormente a las nuevas generaciones y se concentra en montos bajos
La situación financiera en Argentina atraviesa un momento crítico reflejado en los niveles de morosidad. Un reciente estudio exhaustivo liderado por Matías Fernández, socio de la consultora Pública, arroja luz sobre quiénes son los argentinos que no pueden cumplir con sus obligaciones crediticias. A través de un análisis de los microdatos del Banco Central (BCRA) y el cruce con registros de ARCA, se determinó que la mora no es un fenómeno homogéneo, sino que presenta matices específicos según la edad y el tipo de entidad acreedora.
Uno de los hallazgos más preocupantes es la alta incidencia de impagos entre los jóvenes. Según el informe, cuatro de cada diez personas pertenecientes a las franjas etarias más bajas presentan algún grado de atraso en sus compromisos. Aunque el grueso del dinero adeudado se concentra en la banca tradicional, las tasas de incumplimiento más elevadas se observan en sectores no bancarios, como las empresas de préstamos rápidos y las tarjetas de consumo masivo.
Mercado Pago, una de las plataformas más mencionadas en el debate sobre la inclusión financiera, representa una porción relativamente menor del volumen total de deuda. Sin embargo, su capilaridad permite observar cómo se comportan los usuarios en el ecosistema digital frente a los bancos clásicos. El estudio categorizó a 518 entidades en grupos como:
El análisis también destaca que los montos en situación de mora suelen ser bajos en comparación con los parámetros históricos. El 17% de los deudores registrados debe menos de $100.000, mientras que casi el 40% de los morosos no alcanza a deber el equivalente a un salario mínimo vital y móvil, actualmente fijado en $376.600. Esto sugiere que el problema de la mora está atomizado en una gran cantidad de personas con deudas pequeñas, lo que dificulta los procesos de cobranza y afecta el historial crediticio de una parte significativa de la población económicamente activa.
La geografía del deudor también juega un papel fundamental. El cruce con el domicilio fiscal permitió identificar zonas críticas donde la actividad económica declarada no alcanza para cubrir los costos de financiamiento personal. La consultora Pública subraya que entender esta segmentación es vital para diseñar políticas de crédito más saludables en un contexto de inflación y caída del poder adquisitivo.
Finalmente, el informe concluye que la morosidad actual responde a una combinación de falta de educación financiera y la precariedad de los ingresos. La posibilidad de acceder a préstamos rápidos sin requisitos estrictos ha fomentado un sobreendeudamiento en sectores que luego no logran estabilizar su flujo de caja, dejando a miles de jóvenes fuera del sistema crediticio formal por incumplimientos de montos que, en términos macroeconómicos, parecen marginales pero que para el individuo representan una barrera de exclusión.