Campo
13/04/2026 20:52
La ciencia argentina despide a una figura fundamental de la agronomía
El ámbito científico y agropecuario argentino se encuentra de luto tras conocerse el fallecimiento de María Elena Otegui, quien a los 66 años dejó un legado imborrable en el estudio del maíz. Reconocida como una de las figuras más influyentes en la ecofisiología de cultivos a nivel internacional, su partida representa una pérdida significativa para la investigación agronómica.
Otegui no solo destacó por su labor como investigadora superior del Conicet, sino también por su rol docente en la Universidad de Buenos Aires y su estrecha vinculación con el INTA. Su carrera estuvo marcada por una capacidad analítica excepcional, centrada en los desafíos que enfrentaba el sistema productivo argentino. Su aporte fue decisivo para comprender los mecanismos detrás del maíz tardío.
Entre sus contribuciones más relevantes se encuentran:
Gracias a sus investigaciones, el sector agropecuario pudo estabilizar sus rindes frente a las variaciones del clima. Su trabajo permitió que el esquema de siembra tardía se consolidara como una herramienta indispensable en las estrategias productivas actuales. A pesar de haber crecido en el centro porteño, lejos del ámbito rural, su conexión con el campo fue total y transformadora.
La comunidad científica ha destacado su rol como mentora, subrayando su cercanía tanto con los investigadores como con los productores que aplicaban sus conocimientos en el lote. La noticia de su fallecimiento causó un fuerte impacto en el sector, donde se la recordará por su excelencia académica, su rigor científico y su capacidad para comunicar temas complejos de forma práctica y efectiva para el agro.