Campo
22/08/2026 07:01
El evento climático de intensidad moderada a fuerte se extendería hasta finales del verano de 2027
Los especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) han encendido las alarmas y, al mismo tiempo, han brindado herramientas esenciales de gestión ante la confirmación de un escenario climático sumamente complejo para el sector productivo argentino. Bajo la denominación técnica de Súper Niño, se espera que la campaña agrícola 2026-27 esté marcada por un régimen de lluvias significativamente superior al promedio histórico y temperaturas inusualmente elevadas. Este fenómeno requiere que los productores agropecuarios ajusten sus estrategias de manejo para minimizar riesgos de pérdidas y aprovechar la abundancia de disponibilidad hídrica sin comprometer la sanidad de los cultivos. Durante una reciente charla técnica en la Sociedad Rural de Azul, se analizó el impacto que tendrá este evento en las distintas regiones productivas del país y cómo prepararse adecuadamente.
Pablo Mercuri, actual director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, fue contundente respecto a la extensión temporal del fenómeno: se espera que El Niño mantenga una intensidad de moderada a fuerte y se desarrolle, al menos, hasta finales del verano de 2027. Esta extensión temporal implica que no solo afectará la siembra de los cultivos de verano de la presente temporada, sino que también influirá drásticamente en las etapas críticas de definición de rendimiento. Mercuri subrayó que el impacto no será uniforme en todo el territorio, ya que depende estrictamente de la dinámica de los océanos y de la evolución atmosférica en cada región específica. Por lo tanto, la vigilancia constante de los pronósticos de corto y mediano plazo será una herramienta esencial para la toma de decisiones estratégicas en el campo.
Ante la previsión de una abundancia de agua excesiva, el INTA sugiere una serie de pautas de manejo técnico eficiente. En primer lugar, es vital realizar un monitoreo exhaustivo de las napas y el drenaje de los suelos para evitar anegamientos que puedan asfixiar las raíces de las plantas de soja, maíz y girasol. Además, las altas temperaturas combinadas con la humedad generan un ambiente propicio para la proliferación acelerada de plagas y enfermedades fúngicas, lo que demandará un esquema de protección de cultivos mucho más riguroso y preventivo que en años anteriores. Estrategias clave para la campaña 2026-27:
Finalmente, las máximas autoridades del INTA, incluyendo a su presidente Nicolás Bronzovich, destacaron la importancia de la asociatividad entre productores y el intercambio de información técnica de calidad para enfrentar estos desafíos climáticos de gran escala. La preparación anticipada y el uso de tecnología aplicada serán los factores determinantes entre una campaña exitosa con altos rendimientos y una marcada por las pérdidas productivas derivadas del clima extremo. Es fundamental que cada establecimiento rural cuente con un plan de contingencia hídrica adaptado a su topografía particular.