Economía
22/08/2026 03:13
A pesar de la mejora global, los préstamos personales muestran señales de alerta con un incremento en la irregularidad
El sistema financiero argentino ha experimentado un cambio significativo en su tendencia reciente. Según el último Informe de Bancos publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la mora bancaria interrumpió en junio una racha de 19 meses de incrementos consecutivos. El indicador de irregularidad cayó del 7,7% al 7,6% del total de la cartera de préstamos desembolsados por las entidades financieras al sector privado. Este dato, aunque parece marginal, marca un punto de inflexión en la dinámica que se venía observando desde hace casi dos años, reflejando una estabilización técnica en el cumplimiento de los compromisos crediticios a nivel macro.
A pesar del optimismo que sugiere el dato general, el análisis pormenorizado revela matices preocupantes que afectan directamente a los bolsillos de los argentinos. Mientras que los niveles de irregularidad entre las empresas se mantuvieron en un estable 3,5% y la mora de las familias se situó en el 12,8%, los préstamos personales continuaron su senda ascendente. En este segmento específico, la mora escaló del 15,9% registrado en mayo al 16,3% en junio, evidenciando las dificultades crecientes de los individuos para cancelar deudas de consumo de corto plazo. Los principales indicadores de esta tendencia incluyen:
La entidad monetaria sostuvo en su informe oficial que este descenso mínimo en el promedio general estuvo explicado por una combinación de factores. Por un lado, se observó una desaceleración en el ritmo de crecimiento real de la cartera en situación irregular. Por otro, se registró un aumento real del crédito total, con un incremento interanual del 10,1%. No obstante, si se pone el foco exclusivamente en el crédito en pesos, la realidad es distinta: el financiamiento destinado a familias se encuentra estancado, y la mejora general es traccionada principalmente por los préstamos dirigidos al sector empresarial. En conclusión, buena parte de esta estabilización responde a una oferta de crédito que se mantiene contenida por parte de los bancos, limitando el riesgo de exposición pero también frenando el consumo interno.