Campo

21/08/2026 20:30

Polémica en Coronel Pringles: tenía carne colgada fuera de su casa y la policía intervino tras denuncias de vecinos

Un vecino aclaró que los animales provienen de la caza para consumo personal y no para la venta clandestina

Polémica en Coronel Pringles: tenía carne colgada fuera de su casa y la policía intervino tras denuncias de vecinos

En la localidad bonaerense de Coronel Pringles se desató una fuerte controversia que rápidamente se volvió viral en las redes sociales. Todo comenzó cuando varios vecinos denunciaron la presencia de una gran cantidad de carne, incluyendo medias reses, colgadas a plena vista en el patio de una propiedad privada. El dueño de la casa, Gabriel Molina, fue visitado por efectivos policiales y personal de Bromatología local, quienes acudieron tras los insistentes reclamos por una supuesta comercialización clandestina de productos cárnicos sin controles sanitarios. La situación generó preocupación entre los habitantes por las condiciones de higiene de la carne expuesta al aire libre y al sol.

Ante el revuelo causado, Molina decidió aclarar la procedencia de los productos para evitar mayores malentendidos. Según sus declaraciones, la carne no está destinada a la venta, sino que es el resultado directo de su actividad habitual como cazador. Explicó que se trata principalmente de chanchos y jabalíes capturados en campos de la región, una práctica que realiza de manera legal. El vecino aseguró que cuenta con todos los permisos correspondientes para llevar a cabo la caza deportiva y de control de especies. "En mi casa no está pasando nada ilegal. Agarro jabalí, hago chorizos y los consumo con mi familia", afirmó para despejar dudas sobre un posible comercio paralelo.

La defensa del vecino y el marco legal de la caza

Molina detalló que utiliza la carne para elaborar productos artesanales como chorizos, panceta y otros embutidos, siempre para autoconsumo o para compartir con amigos y propietarios de campos que le permiten el ingreso para cazar. La polémica se alimentó por el volumen de carne observado, lo que sugería una actividad comercial a gran escala. No obstante, el afectado insistió en que no desarrolla ninguna actividad de venta masiva. Resaltó que es una tradición rural procesar los animales después de la caza y que colgarlos forma parte de la preparación, aunque esto haya chocado con la sensibilidad de los vecinos urbanos.

Los puntos clave de la defensa de Molina frente a las autoridades municipales fueron los siguientes:

  • Procedencia legal: Animales obtenidos mediante caza autorizada por la normativa provincial vigente.
  • Sin fines de lucro: No existe evidencia de transacciones comerciales ni locales de venta al público.
  • Uso personal: La producción se limita estrictamente al consumo doméstico y obsequios ocasionales.
  • Tradición rural: Defensa de la elaboración artesanal de productos derivados del jabalí silvestre.

Finalmente, el video de la entrevista ha circulado ampliamente, dividiendo opiniones entre quienes apoyan al vecino en su derecho a procesar sus alimentos y quienes exigen controles más estrictos. El caso sigue bajo observación de las autoridades municipales de Coronel Pringles para determinar si se aplicará alguna sanción administrativa por la exposición pública de los restos en un área residencial, aunque no se hallaron pruebas de comercio ilegal hasta el momento. La comunidad local permanece atenta al desenlace de este inusual conflicto entre costumbres de campo y normas de convivencia urbana.

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