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17/08/2026 03:00

Exporta a EE.UU. y Europa: trabajó con algoritmos y en multinacionales, se retiró y ahora es creador de vinos top en la Patagonia

Enrique Rohde transformó su carrera tecnológica en un exitoso emprendimiento vitivinícola en Neuquén

Exporta a EE.UU. y Europa: trabajó con algoritmos y en multinacionales, se retiró y ahora es creador de vinos top en la Patagonia

En el corazón de la estepa patagónica, específicamente en la provincia de Neuquén, se alza un proyecto que combina la precisión de los algoritmos con la nobleza de la tierra. La finca de Familia Aicardi, que cuenta con 17 hectáreas de vides plantadas, se ha convertido en un referente de la producción vitivinícola en la región. Actualmente, la bodega produce alrededor de 130.000 kilos de uva anuales, de los cuales la mitad se destina a la elaboración de sus propios vinos de alta gama, mientras que el resto se comercializa a bodegas vecinas. Esta diversificación productiva le ha permitido a la empresa mantener una estabilidad financiera en un entorno económico complejo, apostando siempre por la calidad superior en cada racimo cosechado.

Un cambio de vida impulsado por la tecnología y la tradición

La historia detrás de esta bodega es tan fascinante como sus productos. Enrique Rohde, junto a su esposa Lucy Ramos, son los fundadores de este emprendimiento. Rohde no siempre fue un hombre de campo. Durante décadas, su vida transcurrió entre multinacionales y lenguajes de programación, tras haberse graduado como computador científico en la Universidad de Buenos Aires en 1974. Sin embargo, al acercarse la etapa de su jubilación, decidió dar un giro radical y volcar sus ahorros y energías en la creación de una bodega en San Patricio del Chañar. Esta transición no fue solo un cambio de ocupación, sino una reinvención total que aplicó la disciplina del mundo corporativo al delicado arte de la vinificación.

Este cambio no fue casual, sino que representó el renacer de un legado familiar que había quedado dormido por años. El abuelo materno de Enrique, Nicolás Aicardi, llegó desde Génova, Italia, con el sueño de ser vitivinicultor en Argentina. Aunque aquel proyecto inicial en Santa Fe no prosperó de la forma esperada y terminó transformándose en un almacén de ramos generales, la pasión por el vino quedó latente en los recuerdos de infancia de Rohde. Hoy, esa herencia cobra vida en los suelos neuquinos, donde la bodega ha logrado posicionarse con una producción que oscila entre las 40.000 y 45.000 botellas anuales, cada una cargada de historia y tecnología aplicada al terroir.

Proyección internacional y crecimiento sostenido

El éxito de Familia Aicardi no se limita al mercado local, logrando una penetración significativa en el exterior gracias a estándares internacionales de producción. La calidad de sus etiquetas ha permitido que el 50% de su producción cruce las fronteras, llegando a mercados tan competitivos como:

  • Brasil y Perú en la región sudamericana, donde la demanda de vinos patagónicos crece constantemente.
  • Estados Unidos, consolidándose en el mercado norteamericano a través de distribuidores especializados.
  • Diversos países de Europa, marcando una expansión reciente y significativa que valida la calidad del producto nacional.

Con una visión clara hacia el futuro, la bodega proyecta duplicar su capacidad productiva en los próximos cuatro años, alcanzando las 80.000 botellas anuales. Este crecimiento se sustenta en la combinación de tecnología aplicada al cultivo, como sensores de humedad y monitoreo satelital, y un profundo respeto por los procesos naturales que exige el clima patagónico. La transformación de Rohde, de experto en algoritmos a creador de vinos de exportación, demuestra que la reinvención profesional es posible cuando se une la experiencia empresarial con una pasión genuina por las raíces familiares y la innovación constante en el campo argentino.

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