Economía
16/08/2026 02:37
Un juez federal ordena a Vialidad Nacional la reparación inmediata de las rutas 7, 8 y 33 en Santa Fe
La infraestructura de transporte en la Argentina se encuentra actualmente sumida en una de las crisis más severas de su historia reciente. El estado de las rutas nacionales refleja las consecuencias de años de contratos de concesión fallidos, peajes con tarifas congeladas que impiden el mantenimiento básico y una paralización casi absoluta de la obra pública. En medio de este panorama desolador, diversos juzgados federales en el interior del país han comenzado a emitir sentencias que obligan al Estado a intervenir de manera inmediata, aunque existe una brecha preocupante entre las órdenes de los magistrados y la llegada real de las máquinas a los caminos deteriorados.
Un caso paradigmático de esta situación es el fallo reciente del juez federal de Venado Tuerto, Aurelio Cuello Murúa. El magistrado dictó una sentencia que ordena a la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) realizar reparaciones integrales y urgentes en las rutas nacionales 7, 8 y 33 a su paso por el departamento General López, en el sur santafesino. Estas arterias son fundamentales para el transporte de granos hacia los puertos y presentan tramos donde la cinta asfáltica prácticamente ha desaparecido, convirtiéndose en trampas mortales para transportistas y turistas por igual.
El proceso que llevó a esta resolución judicial revela la inacción política que ha caracterizado al sector en los últimos tiempos:
La crisis vial no es solo un problema de mantenimiento, sino que está profundamente ligada a un historial de nidos de corrupción reconocidos y a la inexistencia de una política vial clara durante los últimos tres años. Los contratos rescindidos y las obras abandonadas a medio camino han dejado baches de dimensiones alarmantes que los jueces ahora intentan solucionar con fallos que, aunque legalmente vinculantes, carecen de respaldo financiero por parte del Poder Ejecutivo. La distancia entre la fecha de la demanda y el fallo judicial subraya la impotencia de las comunidades locales. Mientras los expedientes se acumulan en los juzgados y las intimaciones administrativas viajan por los canales oficiales, los millones de baches en las rutas 7, 8 y 33 siguen esperando por un metro cúbico de asfalto que garantice la seguridad de quienes las transitan a diario.