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14/08/2026 14:39

La economía azul genera US$391.000 millones y representa una gran oportunidad para Argentina

La acuicultura se consolida como el motor de crecimiento del sistema agroalimentario mundial

La economía azul genera US$391.000 millones y representa una gran oportunidad para Argentina

La demanda mundial de proteínas acuáticas está redefiniendo las estructuras tradicionales del sistema agroalimentario global. Actualmente, la denominada economía azul ya genera ingresos superiores a los US$391.000 millones, posicionándose como una de las fronteras más dinámicas para la inversión y el desarrollo productivo. Para Argentina, este escenario no solo representa una oportunidad comercial, sino el desafío de incorporar una nueva cadena de valor que complemente su histórico liderazgo en la producción terrestre.

El impacto del informe SOFIA 2026 en la industria

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), titulado The State of World Fisheries and Aquaculture (SOFIA 2026), la transformación del sector es irreversible. En 2024, la producción acuícola mundial alcanzó un hito histórico al registrar 141 millones de toneladas, abarcando tanto animales acuáticos como algas. Si se considera el total de la producción pesquera global de 235 millones de toneladas, el cultivo ya representa el 60% del total.

Las proyecciones para las próximas décadas son igualmente contundentes. Se estima que para el año 2050, la participación de la acuicultura llegará al 65%. Este crecimiento exponencial no es casual; responde a una mejora sustancial en la innovación tecnológica y a una eficiencia cada vez mayor en los sistemas productivos que permiten escalar la oferta sin comprometer los recursos naturales de manera extractiva. Argentina tiene el potencial de aprovechar sus extensos recursos hídricos para integrarse a esta tendencia global.

Nuevos paradigmas en el consumo de alimentos

La magnitud de esta transformación se observa con claridad en los hábitos de consumo cotidianos. Hoy en día, la mayoría de los peces y especies acuáticas que llegan a las góndolas de los supermercados y a las mesas de los hogares no provienen de la captura en mar abierto, sino de procesos controlados de cultivo. Esta transición asegura una mayor trazabilidad, calidad constante y, sobre todo, una oferta estable que la pesca tradicional difícilmente puede garantizar frente a las fluctuaciones climáticas y biológicas.

Para los productores argentinos, la economía azul ofrece un horizonte de diversificación. Aunque la tierra seguirá siendo el principal activo del país, la integración de sistemas acuícolas permite optimizar el uso de subproductos agrícolas para la alimentación de peces, cerrando círculos de economía circular. Entre las principales ventajas competitivas para el país se encuentran:

  • Disponibilidad de recursos hídricos tanto marítimos como de agua dulce.
  • Capacidad técnica en bioingeniería y procesos industriales aplicados al agro.
  • Demanda internacional creciente de proteínas saludables y sostenibles.

En conclusión, el desarrollo de la acuicultura en Argentina requiere una visión estratégica que permita alinear la normativa vigente con las necesidades de inversión. La posibilidad de aumentar las exportaciones y generar valor agregado en las economías regionales es real, siempre que se comprenda que el mar y los ríos son la nueva frontera productiva del siglo XXI.

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