Economía
13/08/2026 08:49
El impacto de las vacaciones de invierno y el tipo de cambio condicionan la desaceleración de precios
La economía argentina atraviesa un momento determinante tras conocerse las proyecciones de inflación para el mes de julio. Luego de que en junio el Índice de Precios al Consumidor (IPC) lograra perforar el piso del 2% por primera vez en diez meses, situándose en un 1,9%, las consultoras privadas estiman que la cifra de julio podría presentar un leve rebote, ubicándose en un rango entre el 1,9% y el 2,1%. Este comportamiento del indicador de precios genera expectativas en los mercados y en el Gobierno, que aguarda el dato oficial que el Indec difundirá el próximo jueves 13 de agosto.
Varios elementos explican la resistencia de la inflación a continuar su senda descendente de manera lineal durante el séptimo mes del año. Los analistas coinciden en señalar que la estacionalidad ha jugado un papel fundamental, impulsada principalmente por el receso escolar y las vacaciones de invierno, que tradicionalmente encarecen los rubros relacionados con el turismo y el esparcimiento. Asimismo, el impacto de la depreciación del tipo de cambio sobre los precios de los alimentos ha puesto presión sobre la canasta básica. Los puntos clave de este informe incluyen:
Un dato que ha generado cierta incertidumbre entre los economistas es el salto registrado en la inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que alcanzó el 2,9% en julio. Esta suba de 1,1 puntos porcentuales respecto al mes anterior fue traccionada por un ajuste significativo en los precios estacionales del 10,9% y un incremento en los servicios del 3,8%. Si bien el IPC nacional suele tener una dinámica distinta al de la Capital Federal, la magnitud de este aumento ha puesto en duda si la trayectoria de desinflación podrá sostenerse con la misma fuerza en el corto plazo.
A pesar de estos factores disruptivos, la mayoría de los expertos proyectan que la tendencia hacia la baja volverá a consolidarse durante el resto del segundo semestre. Las estimaciones sugieren que, pasada la estacionalidad de julio, el IPC podría retornar a registros mensuales por debajo del 2% en los meses venideros. Sin embargo, la vigilancia sobre el tipo de cambio y las actualizaciones tarifarias pendientes siguen siendo los principales riesgos que podrían alterar este escenario de estabilización económica.