Economía
09/08/2026 20:12
El informe de CAME destaca el impacto de las tarifas de servicios y el fin del efecto aguinaldo en el consumo de los hogares
La actividad comercial en la República Argentina sigue mostrando signos de debilidad estructural en el marco de un ajuste general del consumo. Durante el mes de julio, las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas experimentaron una caída del 3,8% interanual, según el último informe relevado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Este dato confirma una tendencia de enfriamiento en el mercado interno, que también se manifestó en una contracción del 2,1% si se compara el desempeño de julio con el mes inmediatamente anterior, junio, bajo una medición desestacionalizada que elimina efectos de calendario.
Desde la entidad gremial empresaria CAME atribuyen este comportamiento a diversos factores económicos que afectaron severamente el poder adquisitivo de las familias durante el periodo invernal. Una de las razones principales esgrimidas en el informe fue el agotamiento del efecto positivo que generó el pago del medio aguinaldo en el mes de junio. Al no contar con ese excedente de liquidez extraordinaria en julio, los consumidores optaron por una postura mucho más cautelosa en sus decisiones de compra cotidiana, priorizando los gastos esenciales sobre los bienes durables.
El análisis pormenorizado por sectores permite identificar los rubros más golpeados por esta coyuntura económica:
Por el contrario, el sector de ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción fue el único que logró mantenerse en terreno positivo con un leve crecimiento del 1% respecto al año anterior. Este fenómeno se explica, según los analistas, por el mantenimiento de pequeñas refacciones domésticas que los usuarios prefieren realizar por cuenta propia antes que embarcarse en proyectos de inversión de mayor escala. Otro factor determinante que pesó significativamente sobre el presupuesto familiar fue el incremento estacional y regulatorio en las tarifas de servicios públicos, particularmente el suministro de gas y la electricidad. El peso de estas facturas obligó a los hogares a destinar una porción mayor de sus ingresos mensuales al pago de servicios básicos, restando margen de maniobra para las compras minoristas tradicionales. A pesar de este panorama complejo, las ventas a través de canales electrónicos de locales físicos continuaron mostrando una dinámica diferente, con un crecimiento del 14,9% interanual, lo que sugiere un cambio tecnológico profundo en los hábitos de compra que trasciende la crisis actual.