Economía
07/08/2026 08:18
El experto en negocios explica por qué la experiencia es el activo más valioso en el mercado laboral actual
Llegar a la barrera de los 50 años en el ámbito corporativo suele venir acompañado de una serie de interrogantes existenciales y profesionales que impactan profundamente en la psiquis del trabajador. En un mercado laboral que históricamente ha valorado la juventud por sobre la madurez, muchos profesionales comienzan a sentirse desplazados o temerosos de que su ciclo productivo esté llegando a su fin prematuramente. No obstante, según Andrés Hatum, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, esta etapa no representa necesariamente el final del recorrido profesional, sino una oportunidad dorada para la reinvención total. En sus recientes reflexiones, Hatum desmitifica la idea del retiro pasivo y propone una mirada mucho más dinámica y estratégica sobre la trayectoria laboral de los adultos mayores.
El profesor Hatum señala que el sistema tradicional a menudo empuja a las personas a esperar la jubilación de manera resignada, lo cual es un error estratégico tanto para el individuo como para la sociedad en su conjunto. Para el especialista, esta lógica desperdicia uno de los activos más valiosos de cualquier organización: la experiencia acumulada a lo largo de décadas de trabajo intenso. Al cumplir cierta edad, el profesional no solo aporta conocimientos técnicos específicos, sino una visión de 360 grados que solo se adquiere con los años de gestión y resolución de problemas. Según sus palabras, cuando se cumple cierta edad, empieza a flotar en el aire una pregunta inevitable: ¿y ahora qué?, sugiriendo que la respuesta debe ser proactiva y no simplemente reactiva ante el entorno.
Frente a la mirada que asocia el paso del tiempo con la obsolescencia, el especialista destaca que los trabajadores con trayectoria cuentan con herramientas superiores a las de sus versiones más jóvenes. Entre estas ventajas competitivas, Hatum menciona las siguientes:
Hatum asegura que el modelo tradicional de carrera profesional, que se basaba en estudiar, trabajar intensamente y luego retirarse de la vida pública, ha quedado completamente obsoleto en la era digital. En el siglo XXI, la vida laboral se compone de múltiples etapas y transiciones fluidas. La reinvención después de los 50 o 60 años no implica necesariamente abandonar lo aprendido, sino encontrar nuevas formas de aplicar ese saber. Puede ser a través de la consultoría independiente, el mentorazgo de jóvenes talentos dentro de las organizaciones o incluso el emprendedurismo, donde las estadísticas muestran que la tasa de éxito suele ser considerablemente mayor en personas con experiencia que en jóvenes inexpertos.
Para navegar esta transición con éxito, es fundamental mantener una mentalidad de aprendizaje continuo y curiosidad intelectual permanente. El concepto de aprendizaje a lo largo de la vida es lo que permite que un profesional de 55 años siga siendo relevante en un entorno tecnológico altamente cambiante. La clave, según Hatum, es no dejarse vencer por el entorno y entender que la carrera es un maratón de largo aliento donde la madurez es, en realidad, una ventaja competitiva de alto impacto estratégico. El desafío para las empresas también es grande: deben aprender a integrar el talento intergeneracional de manera armónica para no perder la sabiduría institucional que aportan sus miembros más experimentados.