Campo
31/07/2026 22:00
La tecnología desarrollada en Valencia permite seleccionar piezas en su punto óptimo de maduración
La tecnología agrícola continúa su avance imparable, integrando herramientas de última generación para optimizar los procesos de recolección en cultivos especializados. El ejemplo más reciente de esta tendencia es el desarrollo del Dragonbot, un sistema robótico autónomo diseñado específicamente para la cosecha de la fruta del dragón, también conocida como pitaya. Este avance es fruto de una investigación exhaustiva llevada a cabo por el Laboratorio de Robótica Agrícola de la Universitat Politècnica de València, en colaboración con el Instituto Universitario de Automática e Informática Industrial (ai2) y socios tecnológicos privados.
La fruta del dragón es un cultivo que ha cobrado gran relevancia en el área mediterránea debido a su notable resiliencia ante condiciones climáticas extremas y sequías prolongadas. Sin embargo, su cosecha presenta dificultades logísticas considerables, ya que requiere ser recolectada en el momento exacto de maduración para garantizar su calidad organoléptica. El Dragonbot resuelve este inconveniente mediante el uso de cámaras de alta resolución y algoritmos avanzados de visión artificial que analizan cada ejemplar directamente en la planta antes de realizar cualquier movimiento físico.
El sistema funciona de manera totalmente independiente. El robot recorre las plantaciones evaluando variables como el color, el tamaño y la firmeza del fruto. Solo cuando los algoritmos determinan que la pieza ha alcanzado el punto óptimo, el mecanismo de agarre se activa para retirarla con delicadeza, evitando daños mecánicos que podrían acelerar su descomposición. Según Francisco Rovira, director del proyecto e investigador principal, la precisión del Dragonbot es superior a la recolección manual tradicional, lo que reduce significativamente las pérdidas postcosecha y mejora la rentabilidad del productor.
Este desarrollo no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también aborda la creciente escasez de mano de obra en el sector agrícola europeo. Al automatizar las tareas más repetitivas y técnicamente exigentes, los productores pueden centrarse en la gestión estratégica de sus campos. La capacidad de adaptación del Dragonbot a diferentes entornos y su bajo impacto ambiental lo posicionan como una herramienta clave para la agricultura sostenible del siglo XXI. El éxito de estas pruebas iniciales en Valencia abre la puerta a la adaptación del sistema para otros frutos tropicales que presenten retos similares. En un contexto global donde la seguridad alimentaria y la eficiencia de recursos son prioridades, la robótica aplicada demuestra ser el camino hacia una producción frutícola más inteligente.