Ciencia

30/07/2026 15:00

Dos momias confirman que la viruela llegó a América con los europeos

Un estudio genético en restos arqueológicos de Chile revela el origen de la epidemia en el Nuevo Mundo

Dos momias confirman que la viruela llegó a América con los europeos

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Science ha arrojado luz sobre uno de los capítulos más determinantes y trágicos de la historia de América: la llegada de la viruela. El hallazgo de ADN del virus Variola en dos momias de hace aproximadamente 500 años, localizadas en un antiguo yacimiento de la cultura inca en el norte de Chile, confirma de manera definitiva que la enfermedad fue introducida por los colonizadores procedentes del Viejo Mundo. Estos restos pertenecen a una mujer de unos treinta años y a un joven de apenas veinte, quienes sucumbieron ante la patología en las primeras décadas de la presencia española en el continente, marcando el inicio de una catástrofe biológica y demográfica.

El impacto biológico de la colonización en América

La investigación, que ha empleado técnicas avanzadas de secuenciación genética, demuestra que este linaje del virus ya había alcanzado una etapa de madurez evolutiva óptima en los seres humanos. Aunque originalmente se trataba de una enfermedad de origen animal o zoonótica, para cuando cruzó el océano Atlántico, el virus ya había dejado de perder genes de forma acelerada. Este proceso de especialización indica que la viruela encontró en las poblaciones indígenas, que carecían de cualquier tipo de inmunidad previa frente a este patógeno desconocido, un hospedador perfecto para su propagación masiva y letal.

  • La viruela fue el principal motor del colapso demográfico en las civilizaciones precolombinas como los incas y aztecas.
  • El análisis científico descarta totalmente la existencia del virus en suelo americano antes del año 1492.
  • Los restos hallados en Chile suponen la evidencia física y genética más antigua del patógeno en todo el continente americano.

El sistema inmunitario de los pueblos originarios no estaba biológicamente preparado para enfrentar las enfermedades importadas, lo que facilitó no solo la mortandad masiva, sino también la rápida adaptación del virus a su nuevo contexto geográfico. Los autores del descubrimiento subrayan que este trabajo es fundamental para entender cómo los patógenos evolucionan al interactuar con nuevas poblaciones humanas en entornos vírgenes. Además, el estudio destaca cómo el clima extremadamente árido del desierto chileno permitió la preservación excepcional del material genético viral durante cinco siglos. Estos datos permiten reconstruir la historia sanitaria global y ofrecen una perspectiva científica sobre las consecuencias de los encuentros entre culturas aisladas, un fenómeno que transformó para siempre la demografía mundial tras el contacto transoceánico. La detección de estas huellas genéticas en climas áridos ha sido clave para que los laboratorios modernos puedan secuenciar el genoma completo del virus y entender su letalidad en el pasado.

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