Campo
29/07/2026 08:53
El sector vitivinícola alerta sobre el fin del fraccionamiento en origen y la eliminación de la trazabilidad geográfica que impulsa el gobierno.
La provincia de Mendoza se encuentra en un estado de máxima alerta ante las posibles reformas legislativas impulsadas por el gobierno nacional que podrían transformar profundamente la industria del vino en Argentina. El sector vitivinícola manifestó su firme rechazo a los intentos de modificar la Ley General de Vinos, una normativa que los productores consideran fundamental para la preservación de la calidad, el prestigio y el valor agregado de sus productos. Los principales actores de la industria, respaldados por el gobierno provincial, sostienen que estos cambios atentan directamente contra la identidad productiva y el motor económico de la región cuyana.
El punto central de la disputa radica en la propuesta oficial de eliminar el fraccionamiento en origen y la consecuente pérdida de la trazabilidad geográfica. Según el ministro de la Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, estas medidas ponen en riesgo décadas de trabajo invertidas en el posicionamiento de marcas regionales en el exterior. El envasado dentro de la provincia y el sistema de seguimiento riguroso son vistos como pilares innegociables del modelo productivo y turístico de la tierra del sol y del buen vino. El funcionario advirtió que la vitivinicultura no es simplemente un negocio financiero más, sino una forma de vida que define a la comunidad.
Entre los puntos más críticos y polémicos de la reforma se encuentran:
Para los productores locales, la preocupación radica en que, al eliminar la obligatoriedad del fraccionamiento en la zona de producción, se pierda el control sobre la calidad final del producto que llega al consumidor. Este conflicto escaló hasta los tribunales, ya que la disolución de la Coviar es un tema que divide opiniones internas dentro de la cadena de valor. Sin embargo, el consenso en Mendoza es absoluto respecto a la defensa de las indicaciones geográficas. Vargas Arizu subrayó que permitir la libre circulación de vinos sin control de origen abriría la puerta a la mezcla de producciones, diluyendo la marca país que tanto esfuerzo costó construir en mercados exigentes. El sector se prepara para dar una batalla legislativa en el Congreso, buscando frenar una ley que califican de nociva para el desarrollo regional.