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28/07/2026 19:02

Un productor aumentó un 70,8% su producción de carne reduciendo la huella ambiental

El estudio del INTA en el establecimiento Santa Unión demuestra que la eficiencia productiva genera nuevos activos digitales

Un productor aumentó un 70,8% su producción de carne reduciendo la huella ambiental

Durante años, el sector ganadero se enfrentó a un dilema fundamental: cómo implementar prácticas sustentables sin comprometer la rentabilidad económica de sus establecimientos. Sin embargo, un reciente estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha arrojado luz sobre este desafío, demostrando de manera empírica que la eficiencia productiva y el cuidado del medio ambiente pueden caminar de la mano en la región pampeana. El caso analizado es el del establecimiento Santa Unión, propiedad del especialista Víctor Tonelli, situado en General Guido, dentro de la Cuenca del Salado en la provincia de Buenos Aires.

Eficiencia productiva y reducción de emisiones de gases

El estudio, que se extendió por un período de cinco años consecutivos, reveló resultados sorprendentes que podrían cambiar definitivamente el paradigma de la ganadería tradicional en Argentina. Entre 2021 y 2025, el establecimiento logró elevar su productividad de 101,3 a 173,1 kilos de peso vivo por hectárea. Este incremento representa un crecimiento del 70,8%, una cifra sumamente notable para un sistema de cría y recría en la región. Lo más destacado es que este salto productivo se logró mientras la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero disminuía de manera drástica y verificable.

La investigación técnica cuantificó que las emisiones cayeron de 19,73 a 12,94 kilos de dióxido de carbono equivalente por cada kilo de carne producido. Estos niveles se mantuvieron consistentemente por debajo de los estándares de los sistemas ganaderos tradicionales de la zona, lo que refuerza la validez de las prácticas aplicadas. Para lograr estos objetivos, se implementaron diversas estrategias operativas que fueron clave para el éxito del proyecto:

  • Gestión avanzada del pastoreo: Se realizó una optimización del aprovechamiento de los recursos forrajeros naturales y pasturas implantadas.
  • Genética y sanidad preventiva: Inversión constante en procesos biológicos que aseguran un crecimiento eficiente de los animales.
  • Monitoreo de datos: Uso de herramientas digitales para la toma de decisiones en tiempo real sobre la carga animal y disponibilidad de pasto.
  • Manejo de efluentes y suelo: Prácticas de conservación para mantener la salud de la cuenca hídrica.

Este avance no solo beneficia al ecosistema local y a la biodiversidad, sino que abre la puerta a un nuevo mercado de activos ambientales verificados. Al poder medir y certificar la reducción de la huella de carbono bajo protocolos internacionales, los productores pueden transformar estas mejoras en activos digitales con valor económico real, atrayendo inversiones de empresas interesadas en compensar su huella de carbono. El caso de Santa Unión demuestra que la ganadería argentina tiene un potencial enorme para liderar la transición global hacia modelos de producción de baja emisión, posicionando al país de manera competitiva en un mercado internacional que demanda, cada vez más, alimentos con trazabilidad sustentable y responsabilidad climática comprobable mediante datos científicos.

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