Ciencia

27/07/2026 08:51

Las antenas espaciales de la NASA y la ESA de Madrid y Ávila se salvan del fuego

Las infraestructuras críticas de Robledo de Chavela y Cebreros logran resistir el avance de los incendios forestales en la sierra oeste

La sierra oeste de Madrid y las proximidades de la provincia de Ávila han vivido recientemente momentos de extrema incertidumbre debido a los intensos incendios forestales que han amenazado la integridad de centros tecnológicos clave. Las estaciones de seguimiento de espacio profundo de la NASA, situadas en el municipio de Robledo de Chavela, y de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Cebreros, se han visto en el epicentro de una emergencia ambiental que puso en peligro instalaciones vitales para la exploración del sistema solar. Afortunadamente, gracias a la rápida intervención de las brigadas forestales y a los cortafuegos perimetrales, las infraestructuras científicas se han salvado de la destrucción total ante el avance de las llamas.

El riesgo crítico para la Red del Espacio Profundo

El incendio forestal que se desató en las cercanías de Robledo de Chavela obligó a la dirección de la base de la NASA a ejecutar un plan de evacuación inmediata. Unos 90 trabajadores, entre ingenieros, técnicos y personal de mantenimiento, tuvieron que abandonar las instalaciones ante el avance incontrolado de las llamas impulsadas por el viento. La proximidad del fuego dejó a los enormes platos de las antenas, algunos de hasta 70 metros de diámetro, en una situación de vulnerabilidad extrema, a merced de las condiciones meteorológicas adversas.

Estas antenas forman parte integral de la Deep Space Network (Red del Espacio Profundo), un sistema global de comunicación que permite a los científicos de todo el mundo recibir datos de misiones tan emblemáticas como el rover Perseverance en Marte o la sonda Voyager 1 en los confines del sistema solar. La pérdida de una sola de estas antenas no solo representaría un coste económico multimillonario, sino un apagón informativo de meses o años para diversas misiones internacionales. Entre los puntos clave que se lograron proteger durante la crisis destacan los siguientes elementos:

  • La antena DSS-63, una de las más potentes y grandes del mundo para espacio profundo.
  • Los sistemas de refrigeración y energía que mantienen operativos los receptores criogénicos de alta sensibilidad.
  • Los centros de procesamiento de datos que enlazan directamente con el Jet Propulsion Laboratory en California.

En el caso de la ESA en Cebreros, la situación no fue menos preocupante. La estación de seguimiento de la agencia europea, situada a pocos kilómetros de la frontera con Madrid, también tuvo que activar sus protocolos de seguridad máxima debido a la densa humareda y la proximidad de los focos activos. Esta instalación es fundamental para misiones como Gaia, que cartografía nuestra galaxia con precisión milimétrica, o Juice, que actualmente viaja hacia las lunas heladas de Júpiter para buscar condiciones de habitabilidad. La coordinación entre los servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid y de Castilla y León fue determinante para crear un perímetro de seguridad que impidiera que las llamas saltaran las vallas de protección de las bases espaciales.

Actualmente, el personal ha comenzado a regresar de forma escalonada a sus puestos de trabajo para evaluar posibles daños menores causados por el humo y las cenizas en las superficies ópticas, aunque los primeros informes indican que los equipos electrónicos de alta precisión no se han visto afectados. El éxito en la defensa de estas infraestructuras subraya la importancia estratégica de los planes de prevención de incendios en zonas de alto valor tecnológico y científico.

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