Deporte
26/07/2026 12:45
El piloto argentino reconoció dificultades con el agarre del coche pero mantiene el optimismo para la próxima fecha
Franco Colapinto, el talentoso piloto argentino que busca abrirse camino hacia la máxima categoría del automovilismo mundial, vivió una jornada de contrastes durante el Gran Premio de Hungría. Tras una competencia exigente en el circuito de Hungaroring, el joven oriundo de Pilar compartió sus impresiones sobre lo que fue una carrera marcada por las dificultades técnicas y las condiciones adversas de la pista. Colapinto, quien ha demostrado ser una de las promesas más sólidas de la región, no ocultó su frustración ante la falta de rendimiento del monoplaza, aunque mantuvo una mirada constructiva de cara al futuro inmediato del calendario competitivo.
Durante la carrera en suelo húngaro, el principal obstáculo para el piloto fue la carencia de agarre, o grip, un factor fundamental para mantener la competitividad en un trazado tan trabado y exigente como el de Budapest. "No tenía nada de grip", fue una de las frases más contundentes del argentino al finalizar la prueba. Esta falta de adherencia impidió que pudiera atacar las curvas con la agresividad necesaria, viéndose obligado a una conducción defensiva que desgastó prematuramente los neumáticos. El ritmo de carrera, que se esperaba fuera superior considerando las pruebas previas y el esfuerzo del equipo Alpine, no estuvo a la altura de las expectativas planteadas para este fin de semana.
A pesar de los esfuerzos mecánicos y los ajustes realizados en la previa, el comportamiento del vehículo fue errático. Colapinto señaló que, en ciertos tramos, el balance del auto era casi inmanejable, lo que complicó cualquier intento de remontada en el clasificador general. La situación en Hungría sirve como un recordatorio de lo complejo que es el ecosistema de la alta competición, donde pequeños detalles en la puesta a punto pueden determinar el éxito o el fracaso de un fin de semana completo. La gestión del calor y la respuesta de los componentes aerodinámicos jugaron en contra de las aspiraciones del argentino.
Con el receso de verano en el horizonte, Colapinto y su equipo técnico tienen ahora un tiempo valioso para analizar la telemetría y encontrar soluciones efectivas. El objetivo principal es llegar a Zandvoort, el circuito que albergará el Gran Premio de Países Bajos, con una configuración mucho más competitiva que permita explotar el verdadero potencial del piloto. "Ojalá en Zandvoort demos un pasito adelante", expresó con optimismo, subrayando la importancia de aprender de los errores cometidos en Budapest para no repetirlos en la costa neerlandesa.
El plan de trabajo para las próximas semanas incluye varios puntos clave:
El camino hacia la cima del automovilismo nunca es lineal, y Franco Colapinto lo sabe perfectamente por su experiencia en categorías formativas. Su madurez para enfrentar las críticas y su capacidad para enfocarse en la mejora continua son las herramientas que le permitirán, eventualmente, alcanzar sus metas en la elite. La afición argentina sigue de cerca cada uno de sus movimientos, confiando en que el receso estival será el punto de inflexión necesario para volver a ver al piloto en los puestos de vanguardia y luchando por el podio.