Economía
26/07/2026 07:21
Los bancos reducen el costo del crédito comercial mientras los préstamos personales mantienen tasas elevadas por la mora
La política monetaria implementada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha generado movimientos significativos en el mercado financiero, aunque su impacto es desigual según el destinatario del crédito. En los últimos meses, se observó una marcada reducción en las tasas de interés orientadas al sector corporativo, un fenómeno que busca dinamizar la inversión productiva. Sin embargo, este alivio financiero no se ha trasladado con la misma velocidad ni magnitud a los préstamos personales o los saldos de tarjetas de crédito, dejando a las familias argentinas en una situación de costos elevados para el financiamiento del consumo diario.
Desde el inicio del año, las entidades bancarias han ajustado a la baja el costo de su fondeo, es decir, la tasa que pagan por captar depósitos. Esta cifra pasó de un 35% en enero a niveles cercanos al 20% en julio. En sintonía con esta tendencia, los rendimientos de los plazos fijos también retrocedieron, ubicándose actualmente en una franja que oscila entre el 21% y el 22,6% anual. Esta reducción en el costo de captación permitió que los bancos ofrecieran condiciones mucho más competitivas para el sector empresarial, donde los adelantos en cuenta corriente vieron caer sus tasas desde niveles superiores al 75% hasta valores situados entre el 25% y el 35%.
A pesar del contexto de mayor liquidez y menores costos para las empresas, el panorama para los hogares es sustancialmente distinto. Los préstamos personales, una herramienta clave para el consumo de bienes durables y servicios, apenas han mostrado una leve tendencia a la baja. En enero, estas líneas de crédito promediaban una tasa del 68%, y para mediados de julio, la cifra solo se redujo al 67%. Esta diferencia mínima no representa un alivio real para el bolsillo de los trabajadores ni fomenta una recuperación robusta del consumo interno, que sigue afectado por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
Los analistas del sector financiero identifican una causa principal para esta rigidez en las tasas de consumo: la morosidad. Los niveles de incumplimiento en los pagos de préstamos personales y tarjetas de crédito se mantienen elevados, lo que obliga a los bancos a mantener márgenes de riesgo más altos. Mientras la capacidad de pago de las familias no mejore y los indicadores de mora no desciendan, es poco probable que las entidades financieras apliquen recortes agresivos en el costo del financiamiento al público minorista. La brecha entre lo que el sistema paga por los ahorros y lo que cobra por prestar sigue siendo el gran desafío para la política económica nacional.
En resumen, los puntos clave de la situación financiera actual son los siguientes:
El Gobierno nacional apostaba a que la baja de encajes bancarios acelerara el flujo de crédito barato hacia la población, pero los resultados hasta ahora demuestran que el canal de transmisión financiera tiene obstáculos estructurales difíciles de remover en el corto plazo.