Economía
24/07/2026 19:32
El deterioro de la capacidad de pago afecta principalmente a los hogares mientras el sistema financiero enfrenta desafíos crecientes
El panorama financiero en Argentina muestra señales de alerta tras conocerse los últimos datos oficiales sobre la mora bancaria. En mayo, el índice de irregularidad en los créditos otorgados al sector privado alcanzó el 7,7%, lo que representa un incremento significativo respecto a los meses anteriores. Este fenómeno refleja las crecientes dificultades que enfrentan tanto individuos como empresas para cumplir con sus obligaciones financieras en un contexto económico complejo marcado por la inflación y la caída del poder adquisitivo.
El segmento más afectado por este deterioro es el de las familias. Según el informe oficial, la mora en los hogares escaló hasta el 12,8% durante el quinto mes del año. Esta cifra no es menor, ya que representa el nivel más alto registrado en más de 24 años, superando registros de crisis previas. El aumento interanual es de 8,3 puntos porcentuales, lo que evidencia una aceleración alarmante en la imposibilidad de pago por parte de los consumidores argentinos que utilizan tarjetas de crédito y préstamos personales.
Expertos financieros señalan que el sobreendeudamiento de los hogares responde a una combinación de factores que limitan severamente el ingreso disponible. Entre los motivos principales se encuentran:
Por otro lado, el sector corporativo también muestra signos de debilidad, aunque en menor medida que las familias. El índice de irregularidad empresarial se situó en el 3,5%, lo que marca un leve incremento mensual. Si bien el ritmo de deterioro parece moderarse en comparación con trimestres previos, la tendencia alcista se mantiene firme y preocupa a las entidades bancarias por el posible efecto contagio en la cadena de pagos.
La evolución de estos indicadores es fundamental para que el crédito pueda volver a jugar un rol relevante en la recuperación económica del país. Sin una mejora sustancial en la capacidad de pago del sector privado, la oferta crediticia tiende a restringirse, limitando las posibilidades de inversión productiva y consumo interno. El sector financiero monitorea de cerca estas variables, esperando que las condiciones macroeconómicas permitan una estabilización de la cartera irregular en el corto plazo. La situación actual obliga a los bancos a ser mucho más selectivos en la originación de nuevos préstamos, mientras los hogares ajustan sus estrategias para gestionar sus compromisos financieros pendientes y evitar la insolvencia total.