Exterior
22/07/2026 13:36
El ascenso de Mijailo Drapaty marca un cambio generacional en la estrategia de Kiev
La presión social en Ucrania ha demostrado ser un factor determinante por segunda vez desde el inicio de la invasión a gran escala por parte de Rusia en febrero de 2022. Tras seis jornadas consecutivas de intensas manifestaciones en las calles de las principales ciudades del país, el presidente Volodímir Zelenski se ha visto obligado a tomar medidas drásticas. Esta decisión surge en un contexto de profunda inestabilidad política y militar, considerada por muchos analistas como la crisis más severa que ha enfrentado el Ejecutivo ucraniano en los últimos cuatro años y medio de conflicto.
El nombramiento de Mijailo Drapaty como nuevo jefe del ejército representa un movimiento estratégico cargado de simbolismo y pragmatismo táctico. Con tan solo 43 años, Drapaty encarna a una nueva generación de oficiales que han forjado su experiencia directamente en el campo de batalla frente a las fuerzas rusas. Hasta su reciente ascenso, desempeñaba el cargo de jefe de las Fuerzas de Tierra, una posición desde la cual logró consolidar su reputación como un estratega eficiente y cercano a las tropas. Su llegada al mando supremo busca revitalizar las operaciones defensivas y ofensivas en un momento crítico del frente.
Sin embargo, el ascenso de Drapaty no está exento de lecturas políticas. Es ampliamente conocido que el nuevo jefe del ejército mantiene una relación estrecha con el ahora depuesto ministro de Defensa, Mijailo Fedorov. La salida de Fedorov, de apenas 35 años, fue precisamente el catalizador de las protestas ciudadanas. La población percibió su destitución como una pérdida de talento técnico en la administración pública, lo que generó una ola de descontento que terminó por forzar esta cuarta gran reestructuración del gabinete desde que comenzó la guerra.
La administración de Zelenski busca con estos cambios alcanzar varios objetivos fundamentales para la supervivencia del Estado ucraniano:
Este giro en la conducción de la guerra no solo responde a una necesidad operativa, sino también a una urgencia comunicativa. Zelenski necesita demostrar tanto a sus aliados internacionales como a su propia ciudadanía que mantiene el control de la situación y que es capaz de adaptarse a las nuevas exigencias del conflicto. La integración de figuras jóvenes y experimentadas como Drapaty sugiere que Ucrania se prepara para una fase de la guerra donde la agilidad y la capacidad de respuesta rápida serán vitales para contrarrestar los avances de las tropas rusas en el Donbás.