Deporte
23/07/2026 00:09
El nuevo entrenador xeneize marca su impronta con decisiones firmes y el apoyo del volante central
El retorno del Vasco Arruabarrena a la dirección técnica de Boca ha generado una revolución interna que busca devolverle al club su identidad competitiva. Desde sus primeras horas en el predio de Ezeiza, el entrenador ha dejado claro que no habrá privilegios para nadie, priorizando el rendimiento físico y la disciplina táctica por encima de los nombres propios. Esta nueva etapa se fundamenta en una estructura de liderazgos compartidos, donde la experiencia del cuerpo técnico se complementa a la perfección con la jerarquía de figuras internacionales que hoy visten la camiseta azul y oro.
Uno de los pilares fundamentales en este inicio de ciclo es, sin dudas, Leandro Paredes. El volante central, identificado plenamente con los colores del club, ha demostrado un compromiso inquebrantable al negarse a descansar tras su actividad internacional. Su presencia en el campo no solo aporta equilibrio y una salida limpia desde el fondo, sino que también funciona como un nexo vital entre el entrenador y el resto de la plantilla. Paredes entiende como pocos lo que significa representar a Boca, y su disposición para estar presente desde el primer minuto es una señal clara de su ambición por conquistar títulos importantes.
El gran objetivo de este semestre es la Copa Sudamericana, un torneo que Boca asume con la obligación histórica de ser protagonista. Arruabarrena sabe que el camino no será sencillo, pero confía en que la amalgama entre la garra de los juveniles y la templanza de los líderes experimentados dará sus frutos. La afición xeneize ha recibido con optimismo estas primeras señales, viendo en el compromiso de Paredes y la seriedad del Vasco una oportunidad real de recuperar el terreno perdido en el plano internacional. La exigencia en la Bombonera es máxima, y cada partido será una prueba de carácter para este grupo que busca refundarse bajo nuevos conceptos futbolísticos. El cuerpo técnico trabaja intensamente en la corrección de errores defensivos que costaron puntos en el pasado, enfocándose en transiciones rápidas y una mayor eficacia goleadora en todas las competiciones locales e internacionales que el equipo debe afrontar de manera inmediata.