Familia
21/07/2026 00:30
El psicólogo infantil analiza cómo el bienestar emocional temprano influye en la vida adulta de forma determinante
Javier de Haro, psicólogo infantil con sede en Palma de Mallorca, ha dedicado gran parte de su carrera profesional a entender la mente de los más pequeños. Con 46 años de edad, su vocación no surgió de forma repentina, sino que se fraguó en las canchas de baloncesto, donde entrenaba a niños durante su adolescencia en diversos campamentos de verano. Esa experiencia inicial fue el catalizador que lo llevó a elegir la psicología sobre otras disciplinas relacionadas con la salud como la pediatría o la enfermería. Hoy en día, De Haro se considera un auténtico privilegiado por su labor diaria, destacando con firmeza que la autoestima es, sin lugar a dudas, uno de los mayores predictores de la felicidad y la estabilidad en la vida adulta de los hijos.
Según explica Javier de Haro, la construcción de una identidad sólida comienza en el núcleo familiar desde los primeros años de vida. La forma en que los padres interactúan con sus hijos determina la percepción que estos tendrán de sí mismos en el futuro. El experto psicólogo insiste en que no se trata simplemente de elogiar los logros de manera superficial, sino de validar los esfuerzos y las emociones complejas. Cuando un niño se siente seguro y valorado por quién es, y no solo por lo que hace, desarrolla una resiliencia natural que le permite enfrentar los desafíos de la vida con mayor solvencia y seguridad. La autoestima no es un rasgo estático, sino una cualidad dinámica que se cultiva día tras día mediante el refuerzo positivo y una escucha activa de sus necesidades.
En su práctica profesional cotidiana, De Haro observa con frecuencia que muchos de los problemas emocionales que surgen en la edad adulta tienen sus raíces profundas en una base afectiva inestable durante la infancia. Por ello, subraya la importancia crítica de establecer límites claros pero siempre desde un enfoque amoroso. La disciplina positiva juega un rol crucial en este proceso formativo. Los niños necesitan saber qué se espera de ellos para sentirse seguros, pero también requieren tener la certeza de que su valor como personas no depende exclusivamente de su comportamiento o de su rendimiento académico. El equilibrio entre el afecto incondicional y la estructura es la clave maestra para fomentar un crecimiento saludable y equilibrado.
Existen varios factores prácticos que los padres pueden trabajar de forma consciente para mejorar este aspecto en el hogar. Entre las recomendaciones más destacadas del experto para fortalecer el autoconcepto infantil se encuentran las siguientes pautas:
Finalmente, Javier de Haro recalca que educar en la autoestima también implica que los padres realicen un trabajo previo en su propio bienestar emocional. Los niños aprenden mucho más por imitación y observación directa que por instrucción verbal. Si los adultos muestran una relación sana consigo mismos y gestionan bien sus propias frustraciones, estarán proyectando un modelo de conducta invaluable para su descendencia. La felicidad futura no es una meta que se alcanza de forma azarosa, sino un camino que se pavimenta desde la niñez con amor, respeto y una guía constante. La labor de la psicología infantil, en palabras de De Haro, no es solo tratar síntomas presentes, sino prevenir dificultades futuras fortaleciendo el corazón de las familias.