Exterior
19/07/2026 14:14
El movimiento Nachala lidera una movilización con apoyo de ministros de Netanyahu para revertir la retirada de 2005
Un nutrido grupo de colonos israelíes ha iniciado una movilización masiva este domingo con el objetivo de presionar al Gobierno para restablecer los asentamientos en la franja de Gaza. Esta marcha, cargada de simbolismo político y religioso, busca revertir los efectos del Plan de Desconexión de 2005, una medida unilateral que supuso el desmantelamiento de 21 colonias en el enclave palestino y cuatro más en el norte de Cisjordania. Los manifestantes, ondeando banderas y coreando consignas sobre el derecho histórico, sostienen que el retorno a estas tierras es fundamental para la seguridad nacional de Israel.
La organización detrás de esta iniciativa es el Movimiento Nachala, un grupo que ya se encuentra bajo la lupa internacional. Recientemente, este colectivo ha sido objeto de sanciones por parte de la Unión Europea debido a informes que detallan abusos graves y sistemáticos contra la población palestina en los territorios de Cisjordania. A pesar de estas controversias y del aislamiento diplomático que conllevan, la marcha ha contado con el respaldo implícito y explícito de varios sectores del ejecutivo liderado por Benjamín Netanyahu. La presencia de ministros y figuras clave del gabinete subraya una fractura en la política exterior israelí y un desafío directo a la comunidad internacional.
Los puntos clave de esta movilización incluyen:
El escenario actual en la franja de Gaza, devastada por meses de conflicto bélico, se vuelve aún más complejo con estas demandas. Mientras las potencias internacionales abogan por una solución de dos Estados o, al menos, un control palestino tras la guerra, estos grupos internos presionan para que Israel retome el control civil y militar total. La situación plantea un dilema ético y logístico para el ejército, que debe gestionar tanto las operaciones militares como la seguridad de sus propios ciudadanos marchando hacia zonas de combate activo. Finalmente, el impacto de estas acciones en las negociaciones de paz sigue siendo una incógnita, aunque la mayoría de los analistas coinciden en que solo profundiza la brecha entre las partes en conflicto y complica cualquier intento de estabilización regional a largo plazo.