Economía
18/07/2026 19:14
El proceso de privatización de la empresa sanitaria avanza con un reducido grupo de interesados locales y extranjeros
El proceso de privatización de Aguas y Saneamientos Argentinos (AYSA) ha ingresado en una etapa determinante para el futuro de los servicios públicos en el área metropolitana. En los últimos días, las plantas de la compañía recibieron visitas técnicas de diversos grupos interesados, aunque la concurrencia no fue tan masiva como el Gobierno Nacional esperaba inicialmente. Con el cierre del periodo de consultas a la vuelta de la esquina, el escenario parece consolidarse con un número acotado de jugadores que competirán por el control de la empresa sanitaria más importante del país.
Según el cronograma oficial establecido para esta compleja operación financiera, el 12 de agosto marcará el fin del plazo para realizar consultas sobre los pliegos de bases y condiciones. Apenas 15 días después, el 27 de agosto, se procederá a la presentación formal de las ofertas económicas y técnicas. Este ajustado calendario sugiere que ya no queda espacio para la aparición de nuevos consorcios internacionales, dejando la disputa en manos de quienes ya han auditado las instalaciones y plantas potabilizadoras. La magnitud de AYSA no tiene precedentes en las privatizaciones recientes de la región, ya que la empresa es responsable de brindar servicios de agua potable y saneamiento a:
Este alcance la posiciona como una de las prestadoras de servicios sanitarios más grandes de América Latina, lo que implica una responsabilidad operativa y política de gran escala para el futuro operador privado que resulte adjudicatario. La infraestructura hídrica requiere de una modernización urgente, especialmente en lo que respecta a las plantas de tratamiento de líquidos cloacales y la renovación de cañerías obsoletas que provocan pérdidas constantes.
A pesar de la ambición del proyecto, la lista de interesados actuales combina a grandes jugadores locales con algunos especialistas internacionales. Entre los nombres nacionales destaca la figura de Mauricio Filiberti, propietario de la firma Transclor. Filiberti no es un desconocido para el sector; desde el año 2009 mantiene una posición dominante como proveedor de policloruro de aluminio (PAC), un insumo crítico para la potabilización del agua tratada por AYSA. Su conocimiento interno de la dinámica de la empresa lo coloca como un contendiente natural en esta puja. Además, Filiberti cuenta con alianzas estratégicas previas, siendo socio de figuras del peso de Daniel Vila y José Luis Manzano en otras áreas energéticas como Edenor. El desafío para el nuevo dueño será asegurar inversiones que permitan expandir las redes de cloacas en zonas que aún carecen de estos servicios esenciales para la salud pública.