Familia
16/07/2026 00:30
La psicóloga destaca la importancia del acompañamiento y la neurociencia en la crianza actual
En la sociedad actual, las familias se enfrentan a desafíos sin precedentes en lo que respecta a la crianza y la convivencia diaria. Ana Asensio, reconocida psicóloga y doctora en Neurociencia, plantea una reflexión necesaria sobre las expectativas que recaen sobre los padres y madres de hoy. Según Asensio, existe una tendencia a exigir una regulación emocional perfecta en el entorno familiar, olvidando que muchos adultos no recibieron las herramientas necesarias para gestionar sus propias emociones durante su infancia. Esta desconexión entre lo que se espera y lo que realmente se puede ofrecer genera un agotamiento profundo y una sensación constante de vivir al límite.
El libro de Asensio, titulado El cerebro necesita abrazos, profundiza en cómo el entorno acelerado y exigente afecta el desarrollo emocional de los más pequeños. No se trata de que los niños actuales sean intrínsecamente más difíciles que los de generaciones anteriores, sino de que están creciendo en un mundo donde la inmediatez y la falta de conexión emocional genuina son la norma. La autora subraya que el cerebro infantil necesita, por encima de todo, seguridad y afecto para desarrollarse de manera saludable y equilibrada.
Para transformar la dinámica familiar, es fundamental entender que los niños no siempre tienen la capacidad biológica de autorregularse solos. Asensio explica que el papel del adulto es servir como un regulador externo, proporcionando la calma que el niño aún no puede generar por sí mismo. Esto requiere que los padres trabajen primero en su propio bienestar y en el reconocimiento de sus propias limitaciones emocionales. Entre los puntos clave que destaca la psicóloga para mejorar la relación familiar se encuentran:
La presión por cumplir con estándares de crianza ideales a menudo ignora la realidad biológica del ser humano. La regulación emocional no es algo que se aprenda de forma puramente teórica, sino que se integra a través de la experiencia repetida y el ejemplo directo. Por ello, Asensio aboga por una mirada más amable hacia las familias, donde se priorice el abrazo y el acompañamiento sobre la corrección punitiva o la exigencia desmedida que solo genera más estrés en el hogar.
En última instancia, el bienestar emocional de los niños está íntimamente ligado al estado de salud mental de sus cuidadores. Al reducir la autoexigencia y enfocarse en la conexión real, las familias pueden encontrar un equilibrio que permita navegar las dificultades diarias con mayor resiliencia. La propuesta de Ana Asensio es clara: volver a lo esencial, entender el funcionamiento del cerebro y recordar que el afecto es la herramienta educativa más poderosa de la que disponemos para formar seres humanos sanos.