Policiales
16/07/2026 13:21
Durante la ampliación de su indagatoria, el profesional de la salud mental deslindó responsabilidades y señaló al neurocirujano como el líder del equipo médico.
El juicio que investiga las complejas circunstancias que rodearon la muerte de Diego Armando Maradona ha sumado un nuevo capítulo determinante tras la declaración de Carlos Díaz, el psicólogo que formaba parte del equipo de salud del astro del fútbol. En una jornada marcada por la tensión en los tribunales bonaerenses, Díaz solicitó ampliar su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de San Isidro para aclarar su rol específico y, fundamentalmente, señalar las responsabilidades jerárquicas dentro del grupo médico que atendía al Diez en su última etapa de vida.
Durante su extensa exposición, el psicólogo imputado buscó distanciarse de las decisiones médicas críticas que se tomaron en los días previos al fallecimiento de Maradona en la vivienda de Tigre. Díaz enfatizó con firmeza que su intervención estaba estrictamente limitada al ámbito de la salud mental y la rehabilitación por adicciones, asegurando que no poseía injerencia alguna sobre las patologías físicas crónicas o el tratamiento cardiológico del paciente. Según sus palabras ante los jueces, el esquema de atención general estaba centralizado y verticalizado bajo la figura de Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, quienes habrían tenido la última palabra en el manejo del paciente.
Uno de los puntos más críticos de su testimonio fue cuando describió la estructura de mando que regía en la casa del barrio San Andrés. El profesional de la salud mental aseguró que Luque era quien tomaba las decisiones operativas finales respecto a la internación domiciliaria y los traslados. Esta estrategia de defensa intenta mitigar la severa acusación de "homicidio simple con dolo eventual", un delito que en el código penal argentino prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión. Díaz insistió en que su trabajo se realizó bajo las directivas del equipo coordinador y que, debido a su especialidad, nunca pudo prever el desenlace fatal que ocurrió aquel 25 de noviembre de 2020.
Para fortalecer su postura defensiva, se presentaron una serie de argumentos clave que intentan demostrar la falta de previsibilidad por parte del psicólogo:
El avance del proceso judicial continúa bajo la atenta mirada de la familia Maradona y de la opinión pública internacional, que exige justicia tras años de pericias y declaraciones cruzadas. La fiscalía, por su parte, mantiene su postura de que el equipo médico actuó de manera temeraria y negligente al aceptar una internación domiciliaria deficiente que no contaba con los requisitos mínimos de seguridad para un paciente de la complejidad clínica de Diego. Con el testimonio de Díaz, el foco de la acusación vuelve a cerrarse sobre el neurocirujano Luque, quien deberá enfrentar estas nuevas imputaciones directas en las próximas etapas del juicio oral.