Ciencia
13/07/2026 00:30
Un grupo de investigadoras lidera la recuperación de meteoritos en las regiones más áridas de Brasil
La historia de Meteoríticas comenzó en 2017 como una auténtica aventura por las carreteras de Brasil. Tres científicas, unidas por su pasión por la geología y la astronomía, decidieron abandonar por unos días el ambiente controlado de sus laboratorios universitarios en Río de Janeiro para lanzarse a una búsqueda incierta. Siguiendo la trayectoria de un bólido detectado en el cielo, emprendieron un viaje de dos días hacia el estado de Bahía. Este grupo de investigadoras, que a menudo se compara con una versión científica de la película Thelma & Louise, ha logrado consolidar un espacio propio en un campo tradicionalmente dominado por hombres, recorriendo terrenos áridos y polvorientos en busca de tesoros espaciales.
Localizar un meteorito poco después de su caída es una carrera contra el tiempo y los elementos. Una vez que una roca espacial entra en contacto con la atmósfera terrestre y aterriza, comienza un proceso de meteorización que puede alterar su composición química original. Las científicas de Meteoríticas saben que cada minuto cuenta para preservar la integridad científica de la muestra. Estos objetos son verdaderas cápsulas del tiempo que contienen información sobre la formación de nuestro sistema solar hace miles de millones de años.
El trabajo de campo de este equipo se caracteriza por:
Más allá del valor geológico, el trabajo de estas mujeres tiene una dimensión social profunda. Al visibilizar su labor en las redes sociales y en medios de comunicación, están inspirando a nuevas generaciones de niñas brasileñas a interesarse por las carreras STEM. La imagen de estas científicas con sombreros de ala ancha, conduciendo vehículos todoterreno por el sertão brasileño, desafía los estereotipos sobre cómo debe lucir o actuar una investigadora profesional. Meteoríticas no solo caza rocas espaciales; también está derribando barreras de género en la ciencia brasileña, demostrando que la aventura y la investigación académica van de la mano en la búsqueda del conocimiento universal. Su labor es un recordatorio de que la ciencia ocurre tanto en los microscopios como en las carreteras olvidadas del interior del país.