Campo

12/07/2026 13:10

El impacto de eliminar la figura del director técnico en los frigoríficos argentinos

Un debate sobre la inocuidad alimentaria y la desregulación sanitaria en el sector cárnico

El impacto de eliminar la figura del director técnico en los frigoríficos argentinos

La reciente medida del gobierno nacional de eliminar la obligatoriedad del Director Técnico en los establecimientos frigoríficos habilitados por el Senasa ha generado una profunda preocupación en diversos sectores de la industria agroalimentaria. Esta decisión, enmarcada en una política de desregulación estatal agresiva, plantea serios interrogantes sobre la garantía de los estándares de inocuidad y calidad que los productos cárnicos argentinos ofrecen tanto al mercado interno como al internacional. La comparación realizada por especialistas es directa y alarmante: prescindir de este profesional en una planta de faena es equivalente a habilitar farmacias sin la supervisión constante de un farmacéutico colegiado, dejando la salud pública en una posición de vulnerabilidad innecesaria.

El rol fundamental de la gestión sanitaria interna

Históricamente, el Director Técnico ha sido la pieza clave para asegurar que los procesos industriales cumplan con las normativas vigentes. Su función no es meramente administrativa ni un trámite burocrático; es el profesional responsable de supervisar la implementación de programas críticos que sostienen la seguridad alimentaria. Entre sus tareas principales se destacan:

  • Buenas Prácticas de Manufactura (BPM): fundamentales para garantizar el manejo higiénico de los alimentos en todas las etapas.
  • Procedimientos Operativos Estandarizados de Saneamiento (POES): que aseguran la limpieza y desinfección rigurosa de las instalaciones.
  • Sistemas HACCP: un enfoque preventivo para la identificación y control de puntos críticos de riesgo biológico, químico y físico.
  • Bienestar Animal (BA): protocolos esenciales para la calidad ética del producto y la eficiencia comercial en los mercados externos.

La ausencia de este perfil profesional deja un vacío peligroso en la gestión preventiva de riesgos. Si bien el Senasa mantiene su rol como autoridad sanitaria mediante la inspección oficial, es vital entender que el control estatal y la gestión técnica privada cumplen funciones complementarias pero claramente distintas. Mientras el inspector verifica el cumplimiento normativo, el Director Técnico gestiona la mejora continua, la capacitación del personal y la prevención diaria dentro de la estructura productiva. Confundir estos roles para justificar un supuesto ahorro de costos es una maniobra que ignora la complejidad de la cadena cárnica.

Riesgos sanitarios y pérdida de competitividad global

La intención oficial de reducir costos operativos para las empresas podría resultar en un perjuicio económico mucho más elevado a largo plazo. La pérdida de un eslabón técnico especializado debilita la confianza de los mercados internacionales más exigentes, como la Unión Europea o China, que demandan trazabilidad absoluta y supervisión profesional constante. Además, el Director Técnico actúa como un auditor interno permanente que responde legalmente por las desviaciones sanitarias. Al eliminar este requisito, se corre el riesgo de que la calidad de los procesos dependa exclusivamente de la voluntad de las empresas, sin un respaldo profesional colegiado. Es fundamental que las decisiones de desregulación no comprometan la reputación de la Argentina como exportador confiable de alimentos seguros. La conducción del organismo sanitario debe priorizar criterios técnicos sólidos para evitar consecuencias que podrían afectar gravemente la salud de la población y el prestigio del sector agroindustrial en el escenario mundial.

Destacado