Economía

12/07/2026 00:01

El riesgo se traslada a la microeconomía y presiona a las empresas en Argentina

Los directorios enfrentan un nuevo escenario donde la eficiencia interna determina el éxito del negocio

El riesgo se traslada a la microeconomía y presiona a las empresas en Argentina

En el panorama corporativo actual de la Argentina, se está gestando un cambio de paradigma que obliga a las empresas a replantear sus estrategias de supervivencia. Durante gran parte de la historia económica reciente, el éxito o el fracaso de una compañía dependía casi exclusivamente de factores externos. Hoy, el riesgo macroeconómico, aunque sigue presente, ha comenzado a ceder protagonismo ante lo que los expertos denominan el riesgo de negocio o riesgo microeconómico.

Este fenómeno implica que la fricción operativa interna ha pasado a ser la prioridad número uno para los directivos. En décadas anteriores, variables como la alta inflación, el cierre de las importaciones o las constantes distorsiones cambiarias funcionaban como una suerte de pantalla protectora. Bajo ese manto de volatilidad extrema, las ineficiencias internas de las empresas quedaban ocultas; simplemente bastaba con elegir el sector adecuado o tener acceso a financiamiento barato para garantizar la rentabilidad.

El fin de las ineficiencias ocultas por la macroeconomía

La novedad que atraviesa el mercado nacional es que el peso de la rentabilidad se está moviendo desde la macro hacia la micro. Los analistas proponen distinguir tres planos de análisis que suelen confundirse, pero que hoy operan de forma distinta. En primer lugar, el marco estructural, que son las reglas de juego profundas; en segundo lugar, el riesgo país, relacionado con la previsibilidad del entorno; y finalmente, el riesgo de negocio, que es la capacidad técnica de cada organización para convertir una oportunidad en un balance positivo.

Para navegar este nuevo escenario, las compañías deben considerar los siguientes puntos críticos:

  • La optimización de procesos internos para reducir costos en un entorno de menor asistencia estatal.
  • La profesionalización de los mandos medios para responder a demandas de un mercado más competitivo.
  • La inversión en tecnología que permita suplir las carencias de infraestructura que persisten en el país.
  • El análisis pormenorizado de la cadena de valor para identificar puntos de fuga de rentabilidad.

Este cambio se asocia con el concepto de efecto trinquete: cuando un ajuste estructural es tan profundo que resulta extremadamente costoso volver atrás, el cambio deja de ser una promesa para convertirse en un nuevo equilibrio de mercado. Esto no significa que las preocupaciones por el riesgo país hayan desaparecido, sino que ya no son la única variable que un directorio debe monitorear para asegurar la continuidad de su operación.

El reloj corre para aquellas organizaciones que todavía no han adaptado sus estructuras internas. La eficiencia ya no es una opción, sino un requisito básico para competir en una Argentina donde el contexto dominante empieza a dejar lugar a la competencia real. Aquellos que sigan esperando que la macroeconomía resuelva sus problemas internos podrían encontrarse con un mercado que ya no perdona la falta de productividad. La verdadera batalla por la rentabilidad se libra hoy puertas adentro de cada oficina y cada planta industrial.

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