Exterior
10/07/2026 00:30
Los residentes del casco antiguo denuncian un clima de violencia constante y falta de protección jurídica
La situación en la ciudad de Hebrón, situada en el sur de la Cisjordania ocupada, ha alcanzado niveles de tensión alarmantes. En el corazón de su casco antiguo, la convivencia se ha vuelto insostenible para las familias palestinas que aún resisten en sus hogares. Islam Fajuri, un residente local de 38 años, describe una realidad marcada por el acoso diario y la degradación de sus condiciones de vida. Según su testimonio, los colonos israelíes que se han asentado en edificios colindantes utilizan la basura y los desechos como herramientas de hostigamiento sistemático, lanzando latas y bolsas de plástico sobre las propiedades palestinas protegidas apenas por precarias rejas y alambres.
El avance de la ocupación en Hebrón no es solo una cuestión de territorio, sino de una presión psicológica y física que busca el desplazamiento de la población originaria. Muchos edificios que antes funcionaban como hostales o centros comunitarios han sido tomados por grupos de colonos, quienes ahora viven pared con pared con familias palestinas. Esta proximidad forzada ha derivado en episodios frecuentes de violencia física y amenazas. Los residentes locales, sumidos en un estado de vulnerabilidad extrema, evitan en muchos casos identificarse ante la prensa o los organismos internacionales por el temor fundado a sufrir represalias aún más graves por parte de sus nuevos vecinos.
La sensación de impunidad es el sentimiento predominante entre la comunidad palestina de la zona. Los habitantes denuncian que las autoridades apenas intervienen para frenar los ataques, lo que genera una atmósfera de desamparo total. Entre los principales problemas que enfrenta la población civil se encuentran:
Hebrón es un punto crítico en el conflicto debido a su importancia religiosa y su división administrativa única, donde una pequeña minoría de colonos vive protegida por un fuerte despliegue militar en medio de una mayoría palestina. El reciente incremento en la velocidad de la ocupación ha dejado a personas como Fajuri y sus vecinos con la sensación constante de que sus vidas están en peligro permanente. La comunidad internacional observa con preocupación cómo el vacío legal y la expansión descontrolada de los asentamientos están transformando el mapa de la ciudad vieja, reduciendo las posibilidades de una solución pacífica y condenando a los residentes locales a una existencia marcada por el asedio y el miedo.