Ciencia
10/07/2026 00:30
Un equipo de científicos descubre cómo este pequeño roedor sobrevive en condiciones extremas en la cima del volcán Llullaillaco
El volcán Llullaillaco, situado en la frontera natural entre Chile y Argentina, es un lugar donde las condiciones para la vida parecen absolutamente imposibles para cualquier ser vivo de sangre caliente. Entre rocas volcánicas, hielo perpetuo y una atmósfera con niveles de oxígeno mínimos, el paisaje se presenta desolador y vacío. Sin embargo, en este entorno inhóspito, el fisiólogo evolutivo Jay Storz ha realizado un hallazgo que desafía profundamente lo que sabíamos sobre los límites biológicos de los mamíferos. Tras escuchar relatos de montañistas locales que hablaban de avistamientos imposibles, Storz emprendió una expedición científica de alto riesgo para confirmar la existencia de un pequeño ser vivo en la cumbre: el ratón orejudo de los Andes. Lo que encontró superó sus expectativas iniciales al documentar la presencia de estos animales a más de 6.000 metros de altura, estableciendo un nuevo récord mundial para la supervivencia mamífera en condiciones extremas de altitud.
El descubrimiento de este roedor no es simplemente una curiosidad biológica de interés local, sino una ventana fascinante al estudio de la adaptación evolutiva acelerada en condiciones de estrés extremo. Vivir a tales alturas requiere ajustes fisiológicos profundos que permitan al organismo funcionar con una presión de oxígeno extremadamente baja y soportar temperaturas que caen drásticamente por debajo de los cero grados durante la mayor parte del año. La capacidad de este ratón para mantener su metabolismo activo y buscar alimento en un terreno donde apenas existe vegetación visible es objeto de estudio intenso por parte de la comunidad científica internacional. Los investigadores se preguntan cómo su sistema cardiovascular y respiratorio ha evolucionado para evitar el daño masivo en los tejidos que otros mamíferos, incluidos los seres humanos, sufrirían casi instantáneamente a esa altitud extrema.
Para Jay Storz, capturar el primer ejemplar en la cima fue un momento de incredulidad, asombro y triunfo científico. Este pequeño animal demuestra que la vida tiene una capacidad de recuperación y adaptación asombrosa, colonizando nichos ecológicos que antes se consideraban zonas muertas o inhabitables. La investigación en curso sobre el ratón orejudo implica analizar su secuencia genómica completa para identificar qué mutaciones específicas han permitido esta proeza de la naturaleza. Entre los puntos clave de su estudio se encuentran los siguientes elementos fundamentales:
Este hallazgo redefine nuestra comprensión de la biología de los vertebrados y abre nuevas rutas para entender cómo las especies pueden responder al cambio ambiental extremo y al calentamiento global. El ratón orejudo de los Andes se ha convertido, por derecho propio, en un símbolo de la resistencia indomable de la vida en el planeta Tierra, recordándonos que la naturaleza siempre encuentra un camino para florecer incluso en los lugares más inesperados del mapa.