Campo
09/07/2026 03:00
Del consultorio a los fogones: un recorrido por los sabores regionales que definen la identidad nacional
Paula Comparatore no es una cocinera convencional. Su historia es la de una mujer que supo integrar dos pasiones que, a simple vista, parecen mundos distantes: la medicina veterinaria y el arte culinario. Aunque la primera fue su formación académica inicial, la segunda terminó por definir su trayectoria profesional y su impacto en la cultura argentina. Hoy, como una de las máximas referentes de la cocina federal, Comparatore utiliza su experiencia para narrar la historia de un país a través de sus productos regionales. La vocación culinaria de Paula no nació de un estudio formal, sino del seno de una familia de inmigrantes italianos. Con tres puestos en el histórico Mercado de Abasto, su infancia transcurrió rodeada de cajones de frutas y verduras frescas. En su hogar, el ritmo de la vida lo marcaban las estaciones y la producción propia. Elaborar aceite de oliva, producir sus propios vinos y transformar materias primas en platos caseros eran tareas cotidianas que forjaron su paladar y su respeto por el origen de los alimentos.
Su carrera como veterinaria fue el catalizador inesperado de su vida en la cocina. Los viajes de trabajo por el extenso territorio nacional le permitieron conocer de cerca a los productores, las técnicas ancestrales y los ingredientes olvidados de cada provincia. Esta curiosidad la llevó a liderar el emblemático restaurante Montecarlo y a colaborar estrechamente con instituciones como el INTA. Su participación en eventos de gran envergadura como Caminos y Sabores subraya su compromiso con la identidad gastronómica del país. En la feria que se desarrolla en Costa Salguero, Paula presenta platos que desafían lo convencional pero respetan la tradición:
El legado de Paula Comparatore trasciende la cocina de autor. Su enfoque se basa en el reconocimiento de que Argentina no tiene una única gastronomía, sino una multiplicidad de sabores que dependen del clima, el suelo y la historia de sus habitantes. Al cocinar con productos de estación y colaborar con agricultores locales, ella no solo alimenta a sus comensales, sino que también educa sobre la importancia de la soberanía alimentaria y el valor de lo autóctono. Esta veterinaria que encontró su verdadera pasión en los viajes nos recuerda que, a veces, para contar un país, hace falta sentarse a su mesa.