Ciencia

09/07/2026 00:00

Un tercio de los españoles se informa sobre ciencia y salud con IA aunque desconfíe de ella

El uso de la inteligencia artificial para consultas científicas crece en España a pesar de las dudas sobre su veracidad

Un tercio de los españoles se informa sobre ciencia y salud con IA aunque desconfíe de ella

La búsqueda de información relacionada con la nutrición, los avances tecnológicos y la salud personal se ha convertido en una práctica cotidiana para la población española. Sin embargo, este creciente interés se enfrenta a un entorno digital saturado de desinformación y datos imprecisos que resultan cada vez más difíciles de filtrar, detectar y combatir de manera efectiva. Según datos recientes, aproximadamente un tercio de la población en España ya utiliza de forma habitual herramientas basadas en inteligencia artificial para resolver dudas científicas complejas. Este fenómeno ocurre de manera paradójica, ya que una gran parte de estos usuarios admite sentir una profunda desconfianza hacia los resultados generados por estos algoritmos, pero priorizan la inmediatez del acceso a la información sobre la verificación de la misma en canales tradicionales.

El reto de la desinformación científica en la actualidad

El primer Informe sobre la Desinformación Científica en España ya advertía sobre una tendencia sumamente preocupante para las autoridades: una de cada diez personas manifestaba una inseguridad total respecto a la veracidad de la información científica recibida a diario. En aquel momento histórico, la agenda mediática estaba dominada por la crisis sanitaria del coronavirus, y los principales focos de bulos se centraban en la eficacia real de las vacunas y las formas de transmisión del virus. Con el paso del tiempo y la estabilización de la pandemia, el foco de la desinformación ha girado drásticamente hacia temas que afectan el bienestar diario y la sostenibilidad a largo plazo del planeta, donde la inteligencia artificial juega un rol fundamental.

Hoy en día, la inteligencia artificial se ha integrado como un actor disruptivo en este ecosistema informativo. A diferencia de etapas anteriores, donde los bulos se propagaban principalmente a través de redes sociales, la IA introduce una capa de complejidad técnica adicional. Estos sistemas generativos pueden producir respuestas extremadamente coherentes desde el punto de vista lingüístico pero factualmente incorrectas, un fenómeno conocido técnicamente como alucinaciones. Los ciudadanos españoles consumen estos contenidos con una mezcla de curiosidad tecnológica y escepticismo preventivo. Los temas que más preocupan actualmente y que son blanco de estas herramientas incluyen los siguientes:

  • Recomendaciones dietéticas sin aval de profesionales médicos.
  • Tratamientos experimentales para enfermedades crónicas sin base científica.
  • Negacionismo climático basado en datos sesgados o inventados.
  • Uso de remedios caseros promocionados por algoritmos sin control.

La confianza del consumidor es un factor crítico en la lucha contra la desinformación en el siglo veintiuno. A pesar de que los españoles recurren a la tecnología de vanguardia por su rapidez, existe una brecha significativa entre el uso cotidiano y la credibilidad otorgada. Los expertos en salud pública advierten que la facilidad de acceso no debe sustituir bajo ninguna circunstancia el pensamiento crítico ni la consulta con fuentes oficiales. La educación mediática se presenta como la herramienta más eficaz para que los ciudadanos aprendan a distinguir entre un dato científicamente probado y una generación artificial carente de base real. En un mundo donde la información se expande con una rapidez sin precedentes, la verificación rigurosa de las fuentes sigue siendo el único escudo protector contra la manipulación informativa que amenaza la salud pública y el consenso científico global.

Destacado