Familia
08/07/2026 00:30
La neuropediatra María José Mas analiza la importancia del entorno y las experiencias en la maduración cerebral de los niños
La doctora María José Mas Salguero, reconocida neuropediatra con una amplia trayectoria en el ámbito de la salud infantil, presenta una perspectiva fundamental sobre el desarrollo del cerebro en los primeros años de vida. En su reciente obra, titulada Neuronas en crecimiento, Mas invita a los padres y educadores a replantearse la forma en que percibimos la maduración cognitiva de los más pequeños. Tradicionalmente, se ha tenido la idea errónea de que el cerebro del niño es un recipiente que debemos llenar de conocimientos y estímulos constantes lo antes posible. Sin embargo, la experta sostiene que la realidad neurobiológica es mucho más compleja y fascinante de lo que solemos creer.
El desarrollo cerebral no depende exclusivamente de la genética o de factores biológicos predeterminados. Según explica María José Mas, el entorno cotidiano y las experiencias vividas durante la infancia juegan un papel determinante en la configuración de las conexiones neuronales. El cerebro de un niño no necesita ser bombardeado con información académica prematura, sino que requiere de interacciones humanas de calidad, afecto y un ambiente seguro que le permita explorar y aprender a su propio ritmo. Este proceso, conocido como plasticidad cerebral, permite que el órgano se adapte y se moldee según los estímulos que recibe del mundo exterior de forma natural.
Uno de los puntos clave que destaca la neuropediatra es la importancia de la observación activa. A menudo, en el afán por potenciar el talento infantil, se satura a los menores con actividades extraescolares o dispositivos digitales, olvidando que el juego libre y la interacción social básica son los verdaderos motores del aprendizaje temprano. El cerebro infantil está diseñado para absorber la realidad que le rodea, procesarla y construir estructuras de pensamiento sólidas a partir de ella. Forzar este proceso mediante una estimulación excesiva puede generar estrés innecesario y no garantiza mejores resultados cognitivos a largo plazo.
Para fomentar un neurodesarrollo saludable y armonioso, la doctora Mas recomienda centrarse en aspectos que suelen pasar desapercibidos pero que son esenciales para el crecimiento integral de los niños:
En conclusión, el enfoque de María José Mas nos recuerda que criar es, en gran medida, acompañar y respetar los tiempos naturales de cada individuo. El neurodesarrollo no es una carrera de velocidad, sino un proceso continuo de maduración donde la paciencia y el entorno afectivo son los mejores aliados para el futuro. Al entender que el cerebro infantil no es un recipiente vacío, sino una estructura dinámica en constante evolución, podemos ofrecer a las futuras generaciones una base sólida para su bienestar emocional y su capacidad intelectual.