Campo
07/07/2026 20:25
Especialistas de la Fauba advierten sobre los riesgos ambientales y productivos de esta especie invasora
La presencia del jabalí europeo en territorio argentino ha pasado de ser una curiosidad histórica a convertirse en una verdadera emergencia ambiental y económica. Actualmente, esta especie es catalogada como una de las 15 especies exóticas invasoras más dañinas a nivel global, y su impacto en Argentina no es la excepción. Estimaciones recientes indican que los daños provocados por estos animales ascienden a unos 1600 millones de dólares anuales, afectando gravemente la rentabilidad del sector agropecuario y la integridad de los ecosistemas nativos del país.
Expertos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) han expresado su preocupación ante el crecimiento exponencial de las poblaciones de jabalíes. Al no contar con depredadores naturales en la región, su tasa de reproducción es sumamente elevada, lo que les permite colonizar nuevos territorios con rapidez. Esta expansión no solo destruye cultivos enteros al pisotear y alimentarse de las siembras, sino que también daña infraestructuras rurales, rompiendo alambrados y sistemas de riego necesarios para la producción nacional.
El problema del jabalí no se limita únicamente a lo económico. Existe un riesgo sanitario latente, ya que estos animales son vectores de diversas enfermedades que pueden transmitirse tanto al ganado doméstico como a los seres humanos. Entre las patologías más preocupantes se encuentran la brucelosis y la tuberculosis, lo que complica los estándares de sanidad animal requeridos para las exportaciones cárnicas argentinas. Además, su comportamiento agresivo representa un peligro físico directo para los trabajadores rurales y los habitantes de zonas periurbanas donde el animal ha comenzado a asomar.
Para entender la magnitud del problema, es necesario revisar sus orígenes y características:
Francisco Pescio, especialista de la Fauba, destaca que el aprovechamiento de su cuero y carne no es suficiente para frenar la invasión. Se requiere de una política de estado que integre conocimientos científicos y acciones territoriales concretas. Sin una intervención decidida, el jabalí seguirá avanzando, poniendo en riesgo no solo la biodiversidad argentina, sino también uno de los pilares fundamentales de la economía del país: su capacidad productiva agroindustrial. La coordinación entre las autoridades nacionales y provinciales es el paso urgente que se demanda desde el sector académico y productivo.