Familia

25/06/2026 00:30

Mónica Lidón y el reto de acompañar a las familias en el duelo por la pérdida de un hijo

La importancia de crear espacios de apoyo y visibilizar el dolor ante el fallecimiento infantil

Mónica Lidón y el reto de acompañar a las familias en el duelo por la pérdida de un hijo

La pérdida de un hijo es considerada unánimemente como una de las experiencias más devastadoras que un ser humano puede atravesar. Mónica Lidón, natural de Murcia, vivió este golpe del destino el 22 de abril de 2014, cuando su hijo Jaume falleció a los tres años y tres meses a causa de un inesperado accidente doméstico. En aquel instante de dolor absoluto, Lidón sintió el impulso de que su vida se detuviera junto a la de su pequeño, enfrentándose a un vacío que parecía imposible de llenar. Sin embargo, con el paso del tiempo, emergió en ella una voluntad férrea de transformar ese sufrimiento en una herramienta de ayuda.

Lidón decidió que la memoria de su hijo no debía estar ligada únicamente a la pena o la tragedia, sino a una forma de vida que le hiciera sentir orgulloso de su madre. "Yo quería que, cuando la gente me mirase, no viese pena, sino que recordase a Jaume como fue", explica la experta. Esta determinación la llevó a formarse académicamente en el ámbito del duelo, inscribiéndose en el Posgrado de Intervención en Pérdida, Duelo y Crisis de la Universitat de Girona. Su trabajo final de grado, basado en su propia vivencia, se convirtió en la semilla de lo que hoy es su misión vital y profesional.

El proyecto Caminando Juntas y el apoyo emocional

A través de su iniciativa denominada Caminando Juntas, Mónica Lidón lleva una década ofreciendo acompañamiento a mujeres y familias que se encuentran en el abismo tras la muerte de un hijo. Su labor se centra en proporcionar las herramientas necesarias para transitar el duelo sin que la soledad sea un peso añadido. Mediante charlas, retiros especializados y ponencias, ha logrado crear una comunidad sólida donde el dolor se comparte y se valida sin filtros, permitiendo que las familias encuentren un espacio seguro para expresar sus emociones más profundas.

La experta subraya la necesidad urgente de que la sociedad aprenda a acompañar mejor a quienes sufren estas pérdidas. A menudo, el entorno cercano, movido por el miedo o la incomodidad, no sabe qué decir o cómo actuar, lo que puede llevar al aislamiento involuntario de los dolientes. Lidón enfatiza que no se trata de "superar" la pérdida, un término que considera inadecuado, sino de aprender a vivir con ella, integrando la ausencia en el nuevo mapa de vida. El acompañamiento correcto es aquel que respeta los tiempos de cada individuo y ofrece una presencia constante.

Algunos de los pilares fundamentales que Mónica Lidón promueve en sus intervenciones para mejorar la gestión del duelo son:

  • Escucha activa: Ofrecer un oído atento y un corazón abierto sin emitir juicios ni consejos vacíos que puedan minimizar el impacto del dolor ajeno.
  • Visibilización del duelo: Hablar abiertamente sobre la muerte infantil para romper los tabúes sociales y el silencio que suele rodear este tema tan sensible.
  • Creación de comunidad: Fomentar el encuentro entre personas con vivencias similares para reducir el sentimiento de incomprensión y soledad.
  • Autocuidado integral: Aprender a identificar las necesidades emocionales y físicas durante el proceso de duelo para buscar un bienestar progresivo y sostenible.

El camino de Mónica Lidón demuestra que, aunque el dolor por la pérdida de un hijo nunca desaparece, es posible encontrar un nuevo propósito que dé sentido a la existencia. Su labor en Caminando Juntas no solo honra la memoria de Jaume, sino que ofrece una luz de esperanza para familias que buscan reconstruirse. La formación especializada unida a la experiencia personal convierte su mensaje en una guía esencial para mejorar la intervención humana en momentos de vulnerabilidad extrema y pérdida de identidad.

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