Ciencia
06/07/2026 16:00
La investigación analiza el coste metabólico de la travesía histórica y revela la resistencia de estos animales
La hazaña del general cartaginés Aníbal Barca, quien en el año 218 a. C. desafió a Roma cruzando los Alpes con un ejército de 46.000 hombres y 37 elefantes de guerra, sigue fascinando a historiadores y científicos por igual. Durante siglos, el debate se centró en la ruta exacta que siguieron estas tropas. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista PNAS ha decidido cambiar el enfoque del misterio, analizando por primera vez el coste energético y metabólico que supuso este desafío físico tanto para los humanos como para los paquidermos. Los resultados son sorprendentes: los elefantes sufrieron significativamente menos que los soldados durante la travesía.
El estudio utiliza modelos bioenergéticos avanzados para estimar cuántas calorías quemaron los participantes en esta marcha de quince días a través de terrenos escarpados y climas gélidos. Según los investigadores, mientras que los hombres estaban al límite de su capacidad física y sufrieron un desgaste que mermó drásticamente su eficacia operativa, los elefantes, a pesar de su tamaño, gestionaron el esfuerzo de manera mucho más eficiente. Este hallazgo arroja luz sobre la logística militar de la antigüedad y la importancia estratégica de estos animales, que no solo servían como armas de asalto, sino que poseían una resistencia natural superior en condiciones extremas.
Para entender esta diferencia, es necesario considerar varios factores biológicos y logísticos analizados en la investigación:
Los científicos señalan que la mayor parte de las bajas humanas no se debieron únicamente a los combates, sino al agotamiento extremo y la malnutrición. Los soldados de Aníbal tenían que cargar con su propio equipo y suministros, enfrentándose a un gasto calórico que superaba las 6.000 calorías diarias, una cifra difícil de reponer en un entorno hostil. Por el contrario, los elefantes, aunque necesitaban grandes cantidades de forraje, tenían una mayor capacidad de recuperación tras las jornadas más duras. Este desequilibrio energético explica por qué gran parte de la infantería llegó a Italia en condiciones precarias, mientras que los elefantes supervivientes seguían siendo una fuerza imponente.
Este enfoque multidisciplinar, que combina la arqueología con la fisiología animal, permite comprender mejor cómo se gestionó una de las campañas más ambiciosas de la Antigüedad. El mito de los elefantes muriendo masivamente por el frío o el esfuerzo es matizado por la ciencia: fueron los hombres los que pagaron el precio más alto en términos biológicos. La investigación concluye que, sin la extraordinaria resistencia de estos animales, la logística de Aníbal habría colapsado mucho antes de avistar las llanuras italianas, cambiando quizás el curso de las Guerras Púnicas.