Familia

30/06/2026 00:30

Delia Rodríguez explica cómo gestionar las vacaciones de padres separados priorizando el bienestar del menor

El interés superior del niño como clave para evitar conflictos legales en verano

Delia Rodríguez explica cómo gestionar las vacaciones de padres separados priorizando el bienestar del menor

El periodo de vacaciones escolares suele ser uno de los momentos de mayor tensión para las familias donde los progenitores están separados. Lo que debería ser un tiempo de descanso y desconexión a menudo se convierte en un campo de batalla logístico y emocional. La planificación de viajes, los cambios de fechas de última hora y las discrepancias sobre el destino vacacional son fuentes comunes de fricción que terminan afectando, sobre todo, a los menores involucrados.

Delia Rodríguez, abogada especializada en derecho de familia y directora de Vestalia Abogados, advierte que el principal error es entender las vacaciones como un simple reparto aritmético de días. Para la experta, el éxito de la convivencia estival reside en la flexibilidad y en la capacidad de ambos padres para poner el bienestar del niño por encima de sus propias agendas o rencores personales. Cuando la comunicación falla, los tribunales deben intervenir para poner orden, basándose siempre en un pilar fundamental.

El interés superior del menor en las decisiones judiciales

Cuando los padres no alcanzan un acuerdo amistoso, la justicia española aplica el principio del interés superior del menor. Este concepto jurídico busca garantizar que cualquier decisión, desde el lugar de vacaciones hasta la duración de las mismas, responda a lo que es mejor para el niño en términos de estabilidad emocional, seguridad y desarrollo. Los jueces analizan cada caso de forma individual, teniendo en cuenta la edad del menor y su arraigo cotidiano.

Para evitar que las vacaciones se judicialicen, es recomendable seguir una serie de pautas básicas de organización y respeto mutuo:

  • Planificación anticipada: Comunicar los periodos vacacionales con meses de antelación para permitir que el otro progenitor también pueda organizar su tiempo.
  • Comunicación fluida: Mantener al otro padre informado sobre el lugar de estancia y los contactos de emergencia, especialmente en viajes al extranjero.
  • Respeto a las rutinas: Intentar que el cambio de hogar no suponga una ruptura total con los hábitos de sueño y alimentación del menor.
  • Fomento del vínculo: Facilitar las llamadas o videollamadas con el progenitor que no está presente durante ese periodo vacacional.

Rodríguez subraya que no se trata de proteger los intereses de uno u otro progenitor, sino de buscar la solución que mejor responda a las necesidades del niño. La estabilidad emocional del menor depende en gran medida de ver a sus padres colaborar de forma civilizada. En definitiva, unas vacaciones exitosas para hijos de padres separados son aquellas en las que el niño puede disfrutar de ambos padres sin sentirse culpable ni ser testigo de conflictos constantes, preservando su derecho al descanso y a la felicidad.

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