Economía

05/07/2026 15:25

El crédito en pesos al sector privado cortó su declive en junio, pero sigue estancado

A pesar de un leve repunte real, la mora en préstamos a familias alcanza niveles récord y limita la recuperación del consumo

El crédito en pesos al sector privado cortó su declive en junio, pero sigue estancado

Durante el transcurso del mes de junio, el mercado de crédito bancario en pesos destinado al sector privado en la Argentina mostró una leve pero significativa señal de recuperación. Este movimiento interrumpió una racha negativa de cinco meses consecutivos de caídas constantes en términos reales frente a la inflación. De acuerdo con los datos preliminares procesados por el Banco Central, el stock total de préstamos experimentó un crecimiento nominal del 3,2%. Al ajustar esta cifra por la inflación estimada para dicho periodo, que las consultoras sitúan en torno al 2%, se observa un repunte real positivo del 1,3%. A pesar de esta mejora en los márgenes, los analistas de la city advierten que el sistema crediticio nacional continúa operando en niveles de estancamiento histórico si se lo compara con promedios de la última década.

El marcado contraste entre el financiamiento corporativo y el consumo de las familias

La dinámica del crédito durante el último mes estuvo marcada por una profunda disparidad entre los diferentes actores de la economía nacional. El incremento del stock crediticio, que pasó de un piso de $98,9 billones a un cierre de $102,1 billones, fue impulsado casi en su totalidad por la demanda proveniente del sector empresarial. Las empresas argentinas han comenzado a demandar mayor financiamiento, principalmente a través de herramientas tradicionales de corto plazo para cubrir necesidades de capital de trabajo:

  • El descuento de cheques de pago diferido experimentó un alza real del 6,2%.
  • Los adelantos en cuenta corriente bancaria crecieron un 5,8% en términos nominales.

En el extremo opuesto, las líneas de crédito diseñadas para las familias y los individuos particulares permanecieron prácticamente paralizadas o con crecimientos que no logran empatar a la suba de precios. Este fenómeno se explica de manera directa por el alarmante incremento en los niveles de morosidad y riesgo crediticio. La irregularidad en el cumplimiento de los pagos alcanzó en mayo un promedio del 12,7% para el segmento de consumo, marcando la cifra más alta registrada en los últimos 22 años, superando incluso periodos de crisis previas. Mientras tanto, en el sector corporativo de grandes empresas, la mora se mantiene en un nivel mucho más saludable y manejable del 3,5%, lo que incentiva a los bancos a seguir prestando en ese segmento.

La situación de vulnerabilidad financiera de las familias es especialmente crítica para la macroeconomía, ya que la mora en préstamos personales y tarjetas de crédito acumula 19 meses ininterrumpidos de subas constantes. Si se analiza la perspectiva histórica reciente, en octubre de 2024 el indicador de irregularidad se situaba en apenas el 2,5%. Esto significa que el deterioro de la cartera de consumo se ha multiplicado por más de cinco veces en un plazo extremadamente corto. Esta falta de solvencia en los hogares argentinos restringe la voluntad de las entidades financieras para otorgar nuevos cupos, lo que posterga una recuperación del consumo interno.

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