Economía
30/06/2026 18:59
La Comisión Nacional de Energía Atómica aclara que las desvinculaciones afectan áreas administrativas y no a personal técnico
La sede central de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fue el foco de una intensa jornada de protestas tras confirmarse la no renovación de 61 contratos laborales. El conflicto, que escaló rápidamente, requirió la intervención de efectivos de la Gendarmería Nacional para resguardar las instalaciones estratégicas del organismo. Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunciaron la medida como un intento de desmantelamiento institucional con fines de privatización.
La situación se tornó crítica cuando los trabajadores desvinculados intentaron ingresar al edificio, lo que generó disturbios en el acceso principal. Según fuentes oficiales de la CNEA, la intervención de las fuerzas de seguridad fue necesaria debido a que el personal que ya no pertenecía a la institución ingresó de manera irregular. Ante el desborde de la situación, se solicitaron refuerzos que incluyeron la presencia de vehículos blindados en las inmediaciones de la sede, dada la sensibilidad de la actividad nuclear que allí se coordina.
Para clarificar el impacto de la medida, las autoridades de la CNEA emitieron una serie de precisiones técnicas:
Desde el sector sindical, el relato es sensiblemente diferente. Representantes de ATE señalaron que los trabajadores se enteraron de su situación a través del sistema de información electrónica institucional, sin previo aviso por parte de sus gerentes directos. Además, denunciaron que anteriormente estos contratos se renovaban anualmente, pero que en la gestión actual el plazo se había reducido a periodos de tres meses, generando una situación de inestabilidad constante para el personal afectado.
El conflicto en la CNEA se inscribe en un contexto más amplio de revisiones de contratos en diversas áreas del sector público nacional. Mientras el gobierno sostiene que estas medidas son indispensables para reducir el déficit y eficientizar la gestión, los gremios advierten sobre la pérdida de soberanía tecnológica y el riesgo de vaciamiento en áreas científicas críticas. En los próximos días se espera que continúen las medidas de fuerza, mientras la dirección del organismo nuclear intenta normalizar las actividades garantizando la seguridad de las instalaciones y del personal remanente.