Exterior

30/06/2026 08:26

La familia que regresó de España a Venezuela y desapareció tras los terremotos

El drama de un vecino de Pontevedra que busca desesperadamente a sus allegados entre los escombros

La familia que regresó de España a Venezuela y desapareció tras los terremotos

La tragedia provocada por los recientes sismos en Venezuela ha cruzado el océano Atlántico, dejando una huella de dolor en la localidad de Marín, en Pontevedra. Eduardo Campos, un vecino de esta comunidad gallega, vive horas de angustia total tras conocer que la familia que recientemente había retornado a territorio venezolano se encuentra desaparecida. La noticia le llegó mientras se dirigía a su trabajo en coche; la radio anunció el desastre y, desde ese momento, su vida se detuvo en el arcén de una carretera para enviar un mensaje de WhatsApp que, hasta el día de hoy, no ha obtenido respuesta.

Una búsqueda incansable a miles de kilómetros de distancia

Desde la distancia física que imponen los 7.000 kilómetros que separan España de Venezuela, Campos ha activado todos los mecanismos posibles para obtener información. Su historia es la de muchos emigrantes y retornados que se ven atrapados en desastres naturales de gran magnitud. Eduardo no ha dejado de contactar a conocidos en el Ejército, a familiares residentes en Panamá y a un hijo médico en Florida, con la esperanza de que alguno de ellos logre dar con el paradero de sus vecinos. La situación es crítica, y la falta de comunicación fluida con las zonas afectadas dificulta cualquier intento de rescate coordinado.

El relato de esta familia es especialmente desgarrador porque representaba el sueño del retorno. Tras años viviendo en España, decidieron volver a su tierra natal para reecontrarse con sus raíces, sin imaginar que un fenómeno geológico de tal violencia los dejaría sepultados bajo las ruinas. Campos ha solicitado encarecidamente a las autoridades internacionales y a la prensa, incluyendo a EL PAÍS, que se intensifiquen los esfuerzos de búsqueda. Entre sus peticiones destacan las siguientes:

  • El envío de maquinaria pesada especializada en remoción de escombros.
  • La instalación de antenas satelitales para restablecer las comunicaciones en las zonas cero.
  • La publicación de listados actualizados de supervivientes en centros hospitalarios.

La desesperación de este vecino de Marín refleja la vulnerabilidad de quienes tienen a sus seres queridos en zonas de conflicto o desastre. Su lucha actual se centra en pedir ayuda humanitaria y tecnológica que permita ubicar a las víctimas. Eduardo Campos insiste en que cada minuto cuenta y que la solidaridad internacional es la única vía para rescatar a quienes aún podrían estar con vida bajo el cemento. El caso ha movilizado a la comunidad gallega, que observa con impotencia cómo la burocracia y la falta de recursos en el terreno ralentizan una operación de rescate que debería ser inmediata y masiva para evitar que la cifra de fallecidos siga aumentando de forma alarmante en las próximas horas.

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